WASHINGTON.— Un grupo bipartidista de senadores llegó a un acuerdo tentativo en torno al rescate de emergencia y así evitar que naufrague. Harry Reid, líder de la mayoría demócrata en la Cámara Alta, dijo que el principal arquitecto republicano del acuerdo le estaba informando a sus colegas en torno a la solución negociada, y los demócratas estaban preparados para avanzar rápidamente en torno a ella. “Estamos listos para seguir adelante”, dijo Reid.
Hizo su anuncio horas después de un maratón de conversaciones en el Capitolio entre sindicalistas, legisladores y directivos de las empresas automotrices para salvar a éstas con un préstamo por 14 mil millones de dólares. Las conversaciones versaron sobre posibles concesiones salariales y de prestaciones de parte del Sindicato de Trabajadores Automotrices Unidos, así como una reestructuración en gran escala de la deuda de General Motors, Ford Motors y Chrysler LLC.
Hasta el momento se desconocían los detalles del acuerdo, y no estaba claro si los senadores republicanos —que se rebelaron contra un rescate negociado entre la Casa Blanca y los demócratas en el Congreso— lo respaldarían. Los líderes hicieron énfasis en que el acuerdo no es definitivo.
La aprobación de la iniciativa anunciada el pasado miércoles por la Cámara de Representantes para evitar el colapso de la industria automotriz resultó ayer aún insuficiente para garantizar el éxito de unas negociaciones que seguían entrampadas hasta el cierre de esta edición en la Cámara Alta y amenazan con naufragar bajo la mirada impávida de los republicanos.
Pero la posibilidad del fracaso estuvo latente en relación directa con el pesimismo de algunos demócratas, como la líder de la mayoría en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, quien ha reconocido la posibilidad de una derrota en el Senado ante la negativa de los republicanos a seguir el ejemplo de sus correligionarios en la Cámara Baja, una actitud de cerrazón que puede ocasionar la muerte de una iniciativa que podría marcar la diferencia entre la supervivencia o el colapso los tres gigantes de Detroit.
Desde la Cámara Alta, el líder de la minoría republicana, Mitch McConnell, en su turno hizo patentes las resistencias de su grupo a una iniciativa que concedería poderes extraordinarios a un zar del sector automotriz (una figura que materializaría la intervención del Estado en esa industria), y que no garantizaría la devolución de unos fondos que saldrían del bolsillo de los contribuyentes: “Muchos ciudadanos con problemas económicos se preguntan estos días quién les sacará las castañas del fuego”, dijo McConnell en alusión a la intervención del Estado en los rescates del sector bancario y, ahora, en el de la industria automotriz.