WASHINGTON.— Luego de aterrizar sus lujosos jets y acordar trabajar por un dólar al año, los jefes de las tres grandes automotrices de Estados Unidos dejaron a un lado su arrogancia para pedir una vez más el jueves un paquete de ayuda federal que les permita sobrevivir a la crisis.
Criticados por llegar el mes pasado a las audiencias del Congreso en aviones privados y sin planes detallados para revitalizar a las gigantes automotrices del país, ahora los ejecutivos recorrieron 885 kilómetros desde Detroit a Washington en vehículos híbridos, armados con planes de acción. “Estamos hoy acá porque cometimos errores, de los cuales estamos aprendiendo”, testificó el presidente de General Motors, Rick Wagoner, en una audiencia ante la comisión bancaria del Senado.
Alan Mulally, presidente ejecutivo y presidente de Ford Motor, una empresa que en algún momento fue sinónimo de lo que podría ser la industria estadounidense, dijo a la comisión: “He reflexionado mucho sobre las preocupaciones que ustedes expresan. Quiero que sepan que escuché el mensaje alto y claro”.
Tras haber sido presionados para que hagan sacrificios personales, también acordaron trabajar por un dólar al año si los legisladores aprueban sus propuestas por una ayuda total de 34 mil millones de dólares.
Los legisladores temen que, si las automotrices colapsan, la economía se deteriore aún más. Pero muchos también son reticentes a aprobar otro plan de rescate tras el paquete financiero de 700 mil millones de dólares otorgado hace unos meses.
En la audiencia, Ron Gettelfinger, presidente del Sindicato Trabajadores Automotores Unidos (UAW por su sigla en inglés), precisó que “la situación en GM, Ford y Chrysler es extremadamente grave”. Las tres fabricantes de autos emplean a unas 250 mil personas.
Robert Nardelli dijo que Chrysler “está comprometida a seguir nuestra reestructuración (...) invirtiendo en autos y camionetas (con un uso) eficiente de combustibles que la gente quiera comprar y comenzando a saldar nuestro préstamo gubernamental en 2012”.
Por otro lado, GM y Chrysler anunciaron el mismo jueves que estarán dispuestas a considerar una fusión como condición para recibir el rescate financiero estatal.
El presidente de Chrysler, Robert Nardelli, anunció que aceptaría la condición si eso significa la supervivencia de la empresa que preside, de más de 80 años. (Reuters y DPA)