WASHINGTON.— Un día después de que la Oficina Nacional de Investigación Económica concediera carta de naturaleza a la recesión que lastra a Estados Unidos desde diciembre de 2007, el presidente electo, Barack Obama, se reunió ayer en Filadelfia, Pennsylvania, con los gobernadores de 45 estados de la Unión Americana, para garantizarles la puesta en marcha de un plan anticrisis que les permita contener la pérdida de empleos y la desaparición de empresas.
“Para resolver esta crisis y aliviar los problemas en nuestros estados, necesitamos actuar, y actuar ya”, aseguró Obama ante el grupo de gobernadores que le escuchaban en la sede del que fuera el congreso provisional de Estados Unidos en el siglo XVIII, en un acto en el que el presidente electo compareció al lado de su vicepresidente, Joe Biden.
En su encuentro, los gobernadores estatales transmitieron a Obama su petición para ser considerados dentro del paquete de estímulos que el presidente electo podría anunciar una vez que asuma el poder, el próximo 20 de enero. Obama ha señalado que, una vez que despache desde la oficina oval de la Casa Blanca, buscará la aprobación de un paquete de ayudas que oscilaría entre los 500 mil y los 600 mil millones de dólares para sortear la crisis y frenar la pérdida de empleos.