david.aguilar@eluniversal.com.mxLa venta de automotores en México para este año caerá 6.1%, según pronostica Global Insight. Esto significa que apenas se venderán un millón 22 mil unidades.
Esta caída en la colocación de automotores no es sólo consecuencia de la crisis financiera actual ni de la consecuente restricción crediticia que inició hace algunas semanas.
Los problemas de ventas para las principales firmas automotrices (General Motors, Nissan, Ford, Chrysler y Volkswagen) y sus distribuidores iniciaron con la apertura del mercado a partir de 1994 con el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN).
Ese año, el país contaba apenas con cinco marcas para escoger; hoy los mexicanos pueden escoger entre la gama ofrecida por 34 empresas de todo el mundo. Pero el arribo de mayor impacto en el volumen de ventas y en la reconfiguración del mercado es acreditable a Honda y Toyota.
A inicios de la década, ambas compañías ostentaban sólo 2.9% de las ventas totales de automotores; este año terminarán siendo las dueñas de casi 11.5% de la facturación de todo el mercado mexicano.
Cabe acotar que su crecimiento ha sido sostenido desde 1996, primero con el arribo de Honda, pero incluso este año, en el que las ventas serán las más bajas de los últimos seis años, ganarán participación de mercado.
El día que se inició el TLCAN, las cinco marcas tradicionales citadas gozaban de 99% de las ventas; 2008 lo cerrarán con poco más de 75% del mercado.
El mercado mexicano creció de manera espectacular a finales de la década de los 90. Mientras que en 1996 se vendieron poco más de 320 mi vehículos ligeros (autos y camionetas); cuatro años después el año cerró con el reporte de casi 815 mil unidades vendidas.
Los más graves problemas para las automotores se deben en parte a la entrada en vigor de un decreto presidencial publicado en agosto de 2005.
El documento permitió desde esa fecha la importación de automotores con más de 10 años de antigüedad desde Estados Unidos.
De acuerdo con datos proporcionados por la AMIA, en promedio cada año entraron poco más de un millón de autos usados. De hecho, en 2007 fueron 1.3 millones de unidades, es decir, 200 mil más que los que salieron de las agencias.