romina.roman@eluniversal.com.mxLas acusaciones hacia las empresas por especular en contra del tipo de cambio es una presión pública para encontrar responsables, afirmó Alberto Jones Tamayo, director general de Moody’s México.
Entrevistado luego de participar en la reunión trimestral del Instituto de Desarrollo Empresarial Anáhuac, mencionó que en la legislación no se especifica que se tengan que informar las operaciones de derivados.
Descartó la posibilidad de que unas cuantas empresas movieran la paridad.
Dijo que muchas empresas en el país utilizan opciones y futuros en el mercado de derivados para cubrir sus posiciones de riesgo en diferentes comodities, “y con ello, no cometen ningún delito”.
Respecto a posibles ajustes en el marco legal y de supervisión de las calificadoras, mencionó que el mercado es quien regula a estas empresas.
Sobre el entorno macroeconómico, dijo que la desaceleración, la pérdida de riqueza que se traduce en un menor consumo y crecimiento sí son anticipables, “pero el pánico no se puede medir”.
Destacó que la perspectiva para el sistema bancario mexicano es negativa, “lo que quiere decir que el portafolio y la cartera se deterioran en niveles moderados”; dijo que el sector se encuentra protegido para una desaceleración económica, incluso, para un incremento adicional en la cartera vencida. Pero no se prevé una mejora en la cartera de préstamos debido a la desaceleración.
Evidentemente, dijo, se anticipa una menor rentabilidad para la banca; “y si esto ocurre la perspectiva es negativa”. Pero aclaró que en lo individual no hay planes de reducir la calificación a las instituciones.
Por otra parte, Jones Tamayo consideró que para las empresas no es un buen momento de comprar; más bien, lo que se requiere es que mantengan un adecuado nivel de liquidez.