BERLÍN.— Desde el lunes pasado, las bolsas europeas comenzaron a recuperarse gracias a una inédito plan de rescate aprobado por varios gobiernos, que triplica el plan aprobado en Washington, una acción que hizo creer al viejo contiene que había una pequeña luz de esperanza al fin del túnel.Pero las medidas anunciadas en lunes en varias capitales europeas, al perecer, llegaron demasiado tarde, porque las consecuencias de la crisis invadieron la economía real de los principales países europeos.
La crisis financiera mundial que nació en Estados Unidos no perdona y ya eligió a su primera gran víctima. Alemania, la primera potencia económica de Europa y que luce con orgullo el título de locomotora económica del continente, quedará, el próximo año, al borde la recesión económica.
Después de la recuperación de las bolsas gracias al multimillonario paquete de rescate aprobado por varios gobiernos europeos el lunes pasado, el continente quedó enfrentado ayer a la otra cara de la medalla de la crisis.
Tras la gran fiesta que inyectó optimismo en los mercados, un informe de los cinco institutos económicos más importantes de Alemania reveló que el país sólo crecerá 0.2% en 2009.
“En el otoño de 2008, la economía alemana está al borde la recesión”, señala el informe, que en la primavera pasada habían anunciado un crecimiento de 1.4% para 2009.
Los pronósticos para la zona euro, que aún no logra recuperare de los azotes de la crisis de sistema financiero, despertó con razón el miedo a una recesión económica, temor que fue confirmado ayer por los institutos económicos germanos y por el Banco de Francia.
Por ello, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, pidió a los líderes de la Unión Europea que mantengan el esfuerzo de “coordinación y credibilidad” que demostraron el fin de semana pasado y que hizo posible que Europa pueda encarar con éxito la crisis.