WASHINGTON.— Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial (BM), dijo que no todos los efectos de la crisis financiera están a la vista: conforme la situación empeore podrían presentarse nuevas emergencias bancarias. “La desaceleración será aguda y se sentirá como una recesión”, expuso.Advirtió sobre la posible quiebra de empresas y crisis en las balanzas de pagos de algunos países en desarrollo, como resultado del deterioro de las condiciones financieras en el mundo. La crisis financiera que estalló en septiembre —subrayó— podría representar un punto crítico para muchos países en desarrollo. “No debemos permitir que la crisis financiera mute en una crisis humana”, pidió Zoellick.
Recordó que en julio pasado, en la cumbre del G-8, declaró que los países en desarrollo enfrentarían una doble amenaza en el alza de los precios de los alimentos y los combustibles.
Mencionó que 28 países en desarrollo se encuentran en una situación de alta vulnerabilidad como resultado de los choques paralelos del encarecimiento de alimentos y combustibles y no serán beneficiados por incrementos en los programas de ayuda. En opinión de Zoellick, los pobres no deben ser obligados a pagar un costo mayor por la crisis.
Dijo que la globalización tiene que modificarse para extender sus beneficios a los más pobres, y recordó que en mayo el BM habilitó un programa por mil 200 millones de dólares en apoyo de los más vulnerables.