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Un gélido viento recorrió el fin de semana la ciudad de México. Pero nada comparable con el frío que sintieron empleados en Hipotecaria Su Casita al leer en su correo electrónico que sus bonos de productividad serían rebajados en un 50% debido a la crisis financiera desatada por Estados Unidos.
Lo mismo le pasó a los directivos de la fabricante de herramientas Truper, quienes en otro correo electrónico se enteraron que a partir de septiembre sus bonos también fueron recortados a la mitad.
“La grave recesión financiera que vive Estados Unidos está generando un fuerte impacto negativo en nuestro país... será necesario ajustarnos a la nueva realidad y tomar medidas tales como reducción gastos, minimizar inversiones, ajustar inventarios, etcétera”, explicaba la copia del e-mail enviado a esta redacción por un trabajador de la planta de Truper en Jilotepec.
La crisis financiera está siendo utilizada como el principal argumento, pero a decir de Enrique Pérez Sámano, director de compensación y asuntos ejecutivos de HayGroup, nada tiene que ver con los problemas de ingresos de muchas empresas.
“Los problemas los vienen arrastrando desde inicios de este año. La cancelación de bonos por ahora no tenemos evidencia de que sea una práctica generalizada, pero quien lo hace es más bien porque no tenía bien diseñado su esquema de bonificaciones sobre productividad. Deberían mejorar ésto último más que recortar costos fijos”, explicó Pérez Sámano.
Por otra parte, la zona hotelera de Polanco, Reforma y Centro Histórico sufre los primeros indicios de lo que se anticipa como un crudo invierno para sus finanzas.
Las cancelaciones para fiestas de fin de año llegaron en cascada en el transcurso de la semana pasada.
Muchos de estos hoteles reportaban casi 90% de reservación de sus salones, pero la cancelación de docenas de firmas hicieron que ahora haya una inusual disponibilidad de espacios para eventos.
“Pensamos que quizá el nivel de cancelaciones esté entre 10 y 30% y sólo se afectaría la generación de empleo eventual; pero si sobrepasa ésto algunas firmas quizá pensarían en recortes entre su personal de base”, explicó Rafael García, presidente de la Asociación de Hoteles de la ciudad de México.
De materializarse estos temores en la industria hotelera local, la situación dejaría sin empleo eventual a cientos de meseros, cocineras y valets parkings, entre otros, que se preparan para poner manos a la obra en la temporada alta para éstos oficios.
La crisis financiera de Estados Unidos también la “pagarán” los obreros de la construcción. El proyecto Torre Reforma, que será el edificio más alto de América Latina, retrasó el inicio de trabajos para marzo del siguiente año; no será en noviembre como era el plan original.