WASHINGTON.— Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Casa de Representantes, se sujetó con una mano a un micrófono de pedestal y desde la parte frontal del salón observó cómo terminaba de naufragar el plan de rescate financiero.“Tengo un gran temor por los mercados”, dijo Barney poco después. Su sentencia se cumplió sin dilaciones.
Como piezas de dominó que se vienen abajo en serie, las repercusiones del rechazo de la Casa de Representantes al plan de rescate financiero se manifestaron inexorablemente: Wall Street cerró con la mayor pérdida en puntos de su historia.
El rechazo al plan dejó un panorama de incertidumbres cuyo futuro inmediato no se atrevían a descifrar ni siquiera los líderes de ambos partidos en la Casa de Representantes.
Nancy Pelosi, líder de la Cámara de Representantes, apareció con el rostro descompuesto por la tensión para reconocer la gravedad de la situación financiera del país y sus potenciales efectos en la economía tras el fracaso de la propuesta.
Steny Hoyer, líder de la mayoría en la Casa de Representantes, habló sobre los efectos inmediatos del rechazo de la propuesta: “La amenaza a la economía es muy seria... La crisis no ha desaparecido”.
Barney dijo: “Tengo un gran temor por los mercados”, en una intervención emocional una hora después de que la iniciativa fuera derrotada.
Congresistas que permanecían ayer en el Capitolio tras el rechazo al rescate coincidían en que si una nueva propuesta no es aprobada en los próximos tres días, los mercados financieros de EU estarían en un escenario de riesgo tan extremo como la posibilidad de un contagio mundial.