BERLÍN.— El sistema financiero europeo, que se creía a salvo de la grave crisis que vive Estados Unidos, vivió ayer una de las jornadas más negras de su historia de posguerra, cuando varios gobiernos tuvieron que adoptar medidas extraordinarias para evitar el colapso de bancos que sucumbieron a los efectos de la crisis.El gobierno británico se vio obligado a nacionalizar la firma hipotecaria B&B y como contrapartida se responsabilizó de créditos morosos por 63 mil millones de euros.
Medida similar tuvieron que hacer Holanda, Bélgica y Luxemburgo para salvar a Fortis de la quiebra. Los tres países acordaron, en una reunión de emergencia, en la cual participó el presidente el Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, comprar esos activos por 11 mil millones de euros.
La crisis financiera cobró ayer la primera víctima en Alemania y solo una acción relámpago de ese gobierno y cinco bancos privados evitó el colapso. El Hypo Real Estate (HRE), el segundo banco hipotecario y de inversiones del país, logró evitar una quiebra gracias a un crédito de 35 mil millones de euros con garantía estatal.
Confrontado a un peligroso “efecto dominó” en el sistema financiero europeo, el mandatario francés, Nicolas Sarkozy, que detenta la presidencia de turno de la Unión Europea, convocó a una reunión de los cuatro países europeos miembros del G-8 (Italia, Alemania, Gran Bretaña y Francia) destinada a la refundación del sistema financiero mundial.
En Islandia, el banco Glitnir, tercero por su volumen de depósitos, pasó ayer al control del Estado, que se hizo cargo de 75% de sus acciones por un valor de 877 millones de dólares, según informó el Banco Central islandés. (Con información de agencias)