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El gobierno del presidente George W. Bush y el Congreso estadounidense avanzaron en el diálogo para llegar a un acuerdo sobre el plan de rescate financiero y evitar una mayor pérdida para las economías de Estados Unidos y mundial.
Ayer, el gobierno de Estados Unidos aceptó algunas propuestas de legisladores demócratas para llevar a cabo uno de los mayores rescates financieros de la historia, después de que los líderes del Congreso se negaran a dar un cheque en blanco.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, intentó marcar la pauta del día con un comunicado temprano en el que insistió a los legisladores en que es necesario actuar “rápidamente” y pidió no incluir disposiciones que dejen sin apoyo la efectividad del programa.
La respuesta de los senadores demócratas fue que no firmarán “un cheque de 700 mil millones de dólares para que el gobierno haga lo que le parezca”.
Este escenario aumentó el nerviosismo en los mercados financieros, los cuales regresaron a terreno negativo, debido a que no se tiene claridad si se tendrá una solución rápida al problema de los bancos.
Analistas financieros comentaron que otro de los factores que genera incertidumbre es la especulación de que el rescate tendrá más impacto en las instituciones financieras grandes y los bancos regionales podrían no tener el mismo impacto.
Al cierre de las operaciones, la bolsa de Nueva York reportó una pérdida de 3.27%, mientras que en México, la Bolsa Mexicana de Valores disminuyó 2.21% y en Brasil el mercado accionario cayó 2.86%.
No obstante, luego de intensas negociaciones, el secretario del Tesoro de EU, Henry Paulson, aceptó la creación de un comité de supervisión, según comentó a la prensa Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara Baja.
Frank comentó que los demócratas convencieron a Paulson de que el gobierno obtenga participaciones en las empresas a las que ayude. Además, el Tesoro reconoció, según Frank, que es necesario dar más asistencia a los propietarios de viviendas que corren el riesgo de perder el techo, porque no son capaces de hacer frente a los pagos.
El Tesoro no confirmó que se haya llegado a un acuerdo en esos temas.
Frank dijo que Paulson no aceptó limitar los salarios de los directivos de las empresas que reciban la asistencia.
Otro de los asuntos sobre los que no hay acuerdo es la reforma de las normas que rigen la declaración de bancarrota.