finanzas@eluniversal.com.mxAl tiempo que el gobierno asume la propiedad de cientos de miles de millones de dólares en hipotecas malas, dos preguntas saltan a primer plano: ¿será suficiente esta intervención para restaurar el orden? ¿Le costará este gran rescate a contribuyentes? Aunque los detalles aún están siendo afinados, el gobierno está haciendo a un lado el rescate compañía por compañía para asumir de un golpe una gran cantidad de deuda. ¿Pondrá esto fin a la crisis? ¿El temor que ha hecho que los bancos se aferren a sus dólares, dejando sin capital a la economía, cederá el paso a un libre flujo de crédito?
Muchos están escépticos de la propuesta del Tesoro, aunque hay un consenso de que era necesaria una clase de intervención amplia.
“Representa un gran avance. Aminora (la crisis) sustancialmente”, indicó Alan S. Blinder, economista de Princeton y ex vicepresidente del consejo de gobernadores de la Reserva Federal.
Sin embargo, aunque el programa del gobierno habla de un costo de 700 mil millones de dólares, nadie sabe lo que podría costar esta maraña de finanzas cósmicamente compleja, lo cual hace que su costo final para los contribuyentes sea insondeable. Sería como pronosticar el clima que habrá tres años.
Algunos cuestionan la prudencia de aumentar la deuda de la nación en momentos en que el Tesoro depende de la generosidad de los extranjeros para pagar las cuentas. Además, ¿cuál será el costo a largo plazo de restablecer el orden luego de que millonarios de las finanzas ganaron inmensas sumas con apuestas que son cubiertas con dólares públicos?
Muchos economistas piensan que estas preguntas salen sobrando. La nación está sumida en su peor crisis financiera desde la Gran Depresión. Antes de la intervención del gobierno, el diagnóstico del sistema se degradaba de lo sombrío a lo apocalíptico. “Parecía que podíamos caer en el abismo”, manifestó Blinder.
Si el plan funciona, combatirá la causa central de las penurias económicas de EU: el continuo desplome de los precios de la vivienda. Si los bancos empiezan a prestar, habrá más hipotecas disponibles. Eso ayudaría a que los precios suban o al menos ya no desciendan. A su vez, esto evitaría que más inversiones ligadas a hipotecas se degraden.
Nadie festeja. Demasiadas familias tienen problemas para pagar su hipoteca. Demasiados están sin trabajo. Demasiados bancos fueron masacrados. Pero la intervención del gobierno, que quizá pueda impedir más embargos e insolvencias de bancos, disipa los rumores de la peor de las posibilidades: una escasez de crédito tan severa que bloquearía la disponibilidad de financiar por muchos años, paralizando de hecho el crecimiento económico de Estados Unidos.
“El riesgo de terminar como Japón, con 10 años de estancamiento, es ahora mucho menor”, señaló Nouriel Roubini, economista de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York.
“La recesión es ya inevitable, pero serán 18 meses en lugar de cinco años”, sostuvo el catedrático estadounidense.
(Traducción: Gregorio Narváez).