CORRESPONSAL
WASHINGTON.—Durante casi medio siglo, Dave Gaskell, un veterano de la guerra en Corea y empresario independiente, vivió de vender gasolina en una modesta estación de Mendon, una localidad de apenas 6 mil habitantes en el viejo corazón industrial del estado de Massachussets.
Sin embargo, la escalada en el precio del petróleo y su impacto en las gasolinas, han conseguido poner fuera del negocio a este comerciante que hoy comparte su mala racha con cientos de operadores independientes que han comenzado a declararse en bancarrota en distintos puntos del país, mientras las previsiones de los analistas anticipan en 5 dólares el galón hacia fines de este mismo año:
“El alza a la gasolina nos está matando. No sólo a los consumidores, sino a quienes nos dedicamos a este negocio”, dijo Gaskell, quien la pasada semana canceló un pedido de 9 mil 500 galones por un total de 45 mil dólares. “No tuve dinero para pagar, porque el margen de ganancia es cada vez menor”, subrayó.
“En junio de 1958, cuando abrimos por primera vez, vendíamos el galón a 25 centavos. Hoy, medio siglo más tarde, he vendido mi último galón de gasolina a más de 4 dólares”.
Hace casi tres semanas, la todopoderosa Exxon Mobil anunciaba su decisión de deshacerse de 2 mil 200 estaciones, para salir al paso de “raquíticos márgenes” de ganancia.
“La competencia en el mercado de los combustibles y gasolinas nos ha obligado a tomar esta decisión que es la mejor para el futuro de Exxon Mobil”, señaló Ben Sorasi, director de la cadena de gasolinerías que han sido entregadas al mejor postor para deshacerse de un segmento que aún distribuye unos 14 mil millones de galones de gasolina al año.
Pese a que la marca Exxon Mobil seguirá apareciendo en las gasolinerías, la propiedad de las mismas se regirá bajo franquicia en casi 12 mil gasolinerías de EU, para asegurarse así de que los riesgos y costos recaigan sobre los hombros de los empresarios independientes.
La decisión de Exxon Mobil no sorprende a los analistas, que ya habían dado cuenta de las acciones de British Petroleum BP y Shell para desprenderse de este segmento cada vez más castigado por el alza en precios y los costos de las comisiones pagadas a los bancos por el uso de tarjetas de crédito. “La gente paga casi siempre con tarjeta de crédito”, aseguró Paul OConnell, de la Asociación de estaciones de gasolinas y talleres de reparación en Nueva Inglaterra.