manuel.lombera@eluniversal.com.mxCANCÚN.— La fuerte alza en el precio de la turbosina tendrá un impacto sobre la carga aérea y los visitantes que reciba México, advirtió Luis Téllez, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).
En el marco del 69 Congreso Nacional de Agentes Aduanales, expuso que la industria aérea a nivel internacional enfrenta una coyuntura complicada por los altos precios del petróleo, lo que se traduce en un aumento en el precio de la turbosina.
Como una “opinión personal”, señaló que los altos precios del petróleo llegaron para quedarse, lo que ya ha provocado impacto en las operaciones aéreas de carga y pasajeros.
Detalló que este incremento en el combustible que utilizan los aviones tiene su impacto sobre las aerolíneas de México y Estados Unidos, ya que el número de vuelos cancelados de ese país hacia territorio nacional es mayor día con día.
Destacó que aerolíneas estadounidenses como Continental, American Airlines y Northwest han cancelado vuelos a México y que 100 ciudades pequeñas en Estados Unidos perdieron la conexión aérea por los altos precios de la turbosina. “Estamos haciendo lo que podemos para mantener los vuelos nacionales, para mantener a las líneas nacionales dentro de lo que podemos hacer, y lo más importante es mantener la seguridad”.
Señaló que a la SCT lo que le corresponde es aplicar la ley y que las aerolíneas que operan en México cumplan con sus requisitos de pago de turbosina y de servicios de navegación en el espacio aéreo nacional, para que haya una sobreoferta, y puedan competir y operar bajo condiciones iguales. No obstante, admitió Téllez, el alto precio de la turbosina es un asunto de coyuntura importante “que tiene un impacto sobre la carga aérea, va a tenerlo sin lugar a dudas, y sobre los visitantes que reciba el país”.
Refirió que los altos precios de los combustibles retrasarán la saturación de operaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), que estaba previsto para 2012, ya que disminuirá el tráfico aéreo. No obstante, el gobierno federal debe estar preparado para hacer frente a la inminente saturación del aeropuerto capitalino.