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Los altos precios del petróleo, y en consecuencia de la turbosina, afectará a la industria hotelera, alertaron empresarios del sector, toda vez que los turistas, en su mayoría extranjeros, dejarán de volar a México.
Según Arturo Rodríguez, de Holiday Inn Ciudad de México-Zócalo, la caída en la afluencia de turistas en el Centro Histórico será equiparable a las afectaciones en 2006, cuando la ocupación de cuartos cayó a poco menos de 50% debido al cierre de calles en el primer cuadro de la ciudad.
Incluso, para Rafael García González, presidente de la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México, el impacto en la disminución de vuelos a nivel mundial será mayor que el sufrido en 2001 tras el atentado a las Torres Gemelas, en Nueva York.
Sin embargo, pese a este escenario adverso, apuntó que se abre una oportunidad para captar el turismo de EU y Canadá que dejará de volar este verano a Europa.
Para ello, dijo, con recursos del Fondo Mixto de la Secretaría de Turismo, que ascienden a 10 millones de pesos en una primera fase, se promoverá a México como destino para la temporada.
Miguel Torruco, presidente de la Confederación Nacional Turística (CNT), apuntó que el transporte terrestre recobrará su auge para el traslado de turismo nacional.
Consideró que con la construcción de nuevas autopistas en el país y la rehabilitación de otras se podrá tener una promoción turística más equitativa en las 134 plazas identificadas con esta vocación.
Citó el caso de Mazatlán con la carretera de Durango, Tuxtla Gutiérrez desde Coatzacoalcos y Huatulco con la carretera que reduce de siete a dos horas el trayecto desde la capital de Oaxaca.
Torruco coincidió en el sentido de aprovechar el turismo de EU (25 millones de personas) que dejarán de visitar Europa, por la debilidad del dólar frente al euro.