ramiro.lucero@eluniversal.com.mxUna de las conductas que experimentan los consumidores en épocas difíciles es la sustitución de los canales de compra, así como el cambio en ciertos hábitos de consumo. Y eso es lo que sucede en estos días con personas que solían hacer sus compras en tiendas de autoservicios como Wal-Mart, Comercial Mexicana, Soriana y Chedraui, según un sondeo que EL UNIVERSAL hizo por el mercado de La Merced de la ciudad de México.
Serafín Piña, de 42 años de edad, explica que antes hacía sus compras en Wal-Mart, pero debido a que los precios han aumentado, ahora visita La Merced para hacer su despensa.
Serafín, habitante de Azcapotzalco, es la cabeza de una familia de cuatro integrantes. Asegura que ahora debe buscar el mejor precio.
Isabel Gómez, integrante de una familia de cuatro personas, afirma que con los mil pesos que destina para hacer sus compras en la semana podía llenar las reservas familiares, pero con el alza en los precios ha tenido que ir al mercado de La Merced en lugar de la tienda de autoservicio.
Serafín asegura que no sólo cambió de proveedor, sino también su hábito de consumo.
En estos días la familia Piña procura comer menos alimentos empanizados con la idea de reducir el consumo de aceite, el cual ha mostrado crecimientos considerables en sus precios en lo que va del año.
La familia de Isabel en tanto come menos pollo, que era uno de sus principales alimentos. Ha dejado de comer con regularidad arroz también.
De acuerdo con la consultoría Nielsen, existen varias conductas que son típicas de las épocas de crisis. Los consumidores, lo primero que hacen, es sustituir marcas, posteriormente sustituyen canales de compra, y si eso no funciona, entonces dejan de comprar, asegura. “En alguna parte de esta ecuación entra el crédito al consumo”, destacan especialistas de la consultora.
Pasillos desangelados
Jaime Aguilar, comerciante de chiles secos y abarrotes, afirma que en lo que va del año ha disminuido el tráfico de consumidores en los pasillos de La Merced. A la fecha, las ventas para este comerciante con 12 años de experiencia, han bajado 40%, y los productos que distribuye han registrado alzas de hasta 100%.
Una caja de aceite, por ejemplo, le costaba a finales de 2007 120 pesos, pero ahora el precio llega a 250 pesos, aunque, según sus proveedores, para noviembre de este año el costo del producto por litro rebasará los 40 o 50 pesos.
El viernes de la semana pasada EL UNIVERSAL reveló que tiendas de autoservicios y distribuidores de abarrotes registran escasez de aceite comestible.
Armando Sánchez vende pollo y tiene 18 años de comerciante en este mercado. El entrevistado señala que sus mejores ventas se registraron en diciembre, cuando llegó a vender en un día cerca de 100 kilos de pollo.
Sin embargo, hoy sus ventas han caído.
El comerciante reconoce que está bajando la clientela.
Aracely Rivera, comerciante de chiles secos y semillas hace 15 años, coincide en que los altos precios de los alimentos están golpeando la economía familiar.