david.aguilar@eluniversal.com.mx
Para 2012 podrían existir entre 15 y 20 empresas constructoras que tengan un valor de construcción similar al que tienen hoy días las firmas españolas, siempre y cuando la mayoría de las obras listadas en el Programa Nacional de Infraestructura 2007-2012 (PNI) sean ejecutadas por firmas del país. “Si logramos que 90% de la inversión se quedara en empresas mexicanas, entre 15 y 20 constructoras tendrían potencial de fortalecerse y salir a competir a otras regiones si seguimos un modelo similar al español”, dijo en entrevista Humberto Armenta González, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).
En España, cuando se perfilaba ya de forma definitiva lo que sería la Comunidad Europea a finales de los 80, se dio un gran desarrollo en la infraestructura y su gobierno cuidó que gran parte de éstas las ejecutarán empresas españolas.
Hoy día son potencias mundiales en construcción y operación de infraestructura.
De acuerdo con este empresario de 37 años de edad, en México no debiera desaprovecharse la coyuntura actual para recuperar el potencial de construcción e ingeniería que se contaba hace dos décadas.
“Es importante que quienes toman las decisiones en el Legislativo y el Ejecutivo estén convencidos de que, como consecuencia de la fuerte inversión en infraestructura que se está dando, queden empresas más robustas de las que hoy tenemos”.
Hace 15 años ICA y FCC eran del mismo tamaño; hoy la española vale 14 veces en el mercado lo que ICA.
“Tuvieron ese sentido de nacionalismo para fortalecer a las constructoras locales. Por eso hoy día son empresas fuertes en lo financiero y en lo técnico, y ofrecen sus servicios en todo el mundo”, admitió.
El líder de los constructores también sostuvo que aun y con la falta de ingenieros en México puede lograrse, porque sólo es necesario que las firmas sean lideradas por unos cuantos mexicanos.
“Una constructora es mexicana si está capitaneada por alguien que esté convencido de que los beneficios se queden en México. Puede importar capital, deuda, tecnología y recursos humanos del extranjero, pero articulado o subordinado al interés de los mexicanos y no al revés, como sucedió con la reconfiguración de refinerías en los 90”, rememoró Armenta.
Señaló también que la actual Ley de Obras Públicas no está diseñada para promover resultados en materia de infraestructura, pero que no habría tiempo de meterse en un cambio legislativo, por lo que habría que trabajar con ella tal como está.
“Ahora que hay dinero estas reglas se vuelven un verdadero lastre para lograr los objetivos porque la ley no está cortada para promover resultados. Es importante darnos cuenta que las condiciones están dadas en estos años y no hay tiempo de hacer cambios legislativos. Se desaprovecharía la coyuntura”, concluyó.