finanzas@eluniversal.com.mxACAPULCO.— Considerar al campo como la base de la actividad productiva y no como un problema social es la fórmula para elevar su rentabilidad, coincidieron académicos y especialistas.
Jeffrey Davidow, presidente del Instituto de las Américas, destacó la importancia de la integración entre pequeñas unidades de producción para alcanzar una mayor oportunidad de competencia.
Durante el taller Agropymes, sembrando competitividad, el ex embajador de Estados Unidos en México destacó el repunte del sector agrícola mexicano en los últimos años, aunque consideró hace falta una política que detone el potencial de las tierras.
Por su parte, Mariana Campos, secretaria técnica de Red Pyme, entidad que organizó el encuentro al que se dieron cita expertos y funcionarios de México, Chile y El Salvador para compartir experiencias, apuntó que las estrategias de productividad no sólo deben voltear a los mercados extranjeros, pues el consumo nacional representa también una oportunidad de negocio.
Según su experiencia, Jorge Peña Soberanis, secretario de Desarrollo Económico de Guerrero, lamentó la falta de visión de los empresarios mexicanos para explotar las materias primas derivadas del campo.
Compartió el caso de éxito de Agroindustrias del Sur, un organismo público descentralizado de esta entidad con 45 mil hectáreas sembradas de palmas, que procesa coco para transformarlo en aceite.
Peña Soberanis agregó que con las utilidades obtenidas el año pasado se construyeron tres nuevas plantas para elaborar coco deshidratado, coco rayado y sustrato de coco, las cuales se inaugurarán este mismo mes.
Después del abandono y deforestación de más de 40 mil hectáreas de palmas en años pasados, hoy los productores del estado se lamentan por los recursos que dejaron de percibir, aseguró el funcionario.
En tanto, Francisco Albornoz Rodríguez, de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) de Chile, indicó que para detonar el campo y otras actividades productivas debe tenerse en claro la forma como se gobierna.
Comentó que en el caso específico de Chile la entidad pública no puede involucrarse de forma directa en los procesos productivos, por lo que el papel que jugó el gobierno fue a través de la promoción de inversiones extranjeras, toda vez que tampoco contaba con una banca de inversión.