noe.cruz@eluniversal.com.mxMÉRIDA.— El reproche lanzado por el director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Jesús Reyes Heroles, en el sentido de que los contratistas y constructores retrasan obras y proyectos, muestra una situación crítica de la industria petrolera, sostuvo Tomás Olvera, coordinador de Consultores Internacionales.
Lo esencial, dijo, será “ir al fondo, porque sabemos que esta situación repercute en la baja productividad de Pemex y sus filiales”.
Por eso, si ya explotó la problemática que representa para Pemex el desempeño de las constructoras, que explote para bien y que esta vez sí se tomen cartas en el asunto”.
Sobre el tema, Demetrio Rojas Morales, gerente de construcción, seguridad y calidad de Ingenieros Civiles Asociados (ICA), aseguró que hay contratistas que no cumplen con nada de seguridad, pero el propio Pemex no mide a todos por igual.
Tiene diferencias que no se manifiestan ni se dicen en ningún lado, pero que en los hechos ahí están. “A las empresas grandes como nosotros sí nos hacen el cargo de todos los requerimientos que se manifiestan en los contratos”.
La empresa más segura que hay en el país es ICA, aseguró Rojas Morales, “por eso a ICA no le queda el saco”.
Tomás Olvera, de Consultores Internacionales, propuso endurecer las auditorías de desempeño, obligar a las partes a que reporten avances en obras con el fin de evitar desviaciones que representen un daño patrimonial para la industria petrolera.
Minatitlán, caso ejemplar
La reconfiguración de la refinería de Minatitlán es un caso ejemplar, pues reinició en 2003 con el objetivo de procesar 150 mil barriles diarios adicionales de crudo pesado.
Su costo se calculó en 2 mil 194 millones de dólares y tendría que concluir en 2006, pero los trabajos se aplazaron y la nueva fecha límite es abril de 2008.
El aplazamiento se debió a que Shell Global Solution hizo un estudio de los trabajos en la refinería. De ahí surgieron 66 propuestas de mejora, la mayoría inviables por el estado de avance del proyecto. El mayor problema fue que la reconfiguración no consideró los programas de mejora de la calidad de los combustibles, lo que hacía prácticamente imposible la reconfiguración.