fidel.samaniego@eluniversal.com.mxUna vez concluida su comparecencia, Agustín Carstens, el secretario de Hacienda, caminó por el pasillo central del salón de sesiones y se encontró rodeado de legisladores priístas que le abrazaron, le palmearon la espalda, bromearon con él. Entonces, en su rostro volvió a aparecer la abierta sonrisa y ese aire, ese gesto como infantil.
Casi tres horas y media antes, el encargado de las finanzas nacionales había entrado al recinto, y también entonces, como niño bueno, estudioso, se rió. Y algún comentario jocoso hizo a quienes le acompañaban. Hasta ellos llegaban las notas musicales, la letra de una de las canciones más celebres de Francisco Gabilondo Soler, el inmortal Cri-Cri: “El ratón vaquero sacó sus pistolas, se inclinó el sombrero y me dijo a solas”... Lo que sólo puede verse, escucharse, en el Palacio Legislativo de San Lázaro.
Al mismo tiempo en que el secretario de Hacienda y Crédito Público entraba al salón, en el vestíbulo se iniciaba un homenaje al Grillito Cantor. La orquesta clara de Orizaba interpretaba la melodía. Y algo recordaría Agustín Carstens, que le puso alegre.
Una comparecencia sin escándalo, sin incidentes. La protesta de parte de los legisladores perredistas fue con grandes globos que colocaron en sus curules y cartulinas como las que se utilizan en los mercados para dar a conocer los precios. También desplegaron una manta con una enorme caricatura de Carstens. Caricaturesca actitud que no alteró al convocado funcionario.
En cambio, el secretario de Hacienda sí frunció el ceño, y encontró su dura mirada con la de Juan Guerra, cuando éste, en la tribuna, le dirigió fuertes cuestionamientos: “Ahora resulta que Felipe Calderón está sacando un spot para decir que él no promovió el aumento a las gasolinas y que no va a haber inflación, cuando ya la tenemos. Entonces la pregunta es muy sencilla: ¿el ciudadano secretario actuó por su cuenta? ¿O Felipe está mintiendo? ¿No tienen nada que ver Calderón en esto?”
Interrogantes que no tuvieron respuestas. Ya ante los micrófonos, Carstens mostró serenidad, habló de otros asuntos. De hecho, continuó ahí el diálogo, el debate que ellos dos han tenido ya en varias ocasiones.
Una comparecencia en la que cada quien, el secretario y sus opositores, manejaron sus respectivas cifras, sus interpretaciones de los datos y de la realidad. Los panistas, cual priístas en pasadas épocas, no incomodaron al invitado, preguntaron comedidos, y el tomó nota, como si no supiera de qué le iban a hablar.
Un evento en el que también se escucharon reconocimientos. Mariano González, del PRI, y Manuel Cárdenas, de Nueva Alianza, coincidieron en alabar la capacidad de diálogo, la apertura, la disposición para negociar de Carstens. Una sesión con un ligero cambio en el formato. Solo en un primer bloque participaron representantes de todos los partidos. “En el segundo lo atenderán quienes abusan de su superioridad numérica en ocasiones sin la fuerza de los argumentos, espero que lo traten con la bondadosa atención que el gobierno de Calderón les ha dispensado”, ironizó Cárdenas.
“Necesito conocer como viene la Ley de Ingresos, o en mi bancada me cortan la cabeza”, demandaba el priísta Jorge Stefan Chidiac al subsecretario Fernando Sánchez Ugarte, cuando la comparecencia terminaba. En el salón quedaban pocos legisladores, y los globos. Y la abierta sonrisa del secretario de Hacienda cuando los priístas lo rodeaban, bromeaban con él...