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Quisiera seguir siendo como los peces

La oferta por Aeromexico puso nuevamente bajo los reflectores a Moisés Saba, quien pese a las diferencias asegura no temer a las contrapropuestas de sus competidores
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ROBERTO AGUILAR
El Universal
Viernes 21 de septiembre de 2007

A Moisés Saba le gusta el mar para ejemplificar la manera en que trata de moverse en el mundo de los negocios. El pragmático empresario siempre ha tratado, sin éxito, de pasar desapercibido, y él mismo dice que prefiere ser como los peces que se siguen reproduciendo y viviendo porque nadie los ve.

“En mi religión (judía) hay un concepto que comparten conmigo los rabinos: siempre es mejor el bajo perfil porque el éxito está en las cosas que no se ven”, comenta desde sus austeras, pero bien vigiladas oficinas, de la colonia Polanco.

Sin embargo, su oferta económica por Aeroméxico, la línea aérea más grande del país que en su mayoría pertenece al gobierno, volvió a poner a Saba bajo los reflectores no sólo de medios de comunicación y de analistas bursátiles, sino incluso de competidores que también van tras la aerolínea.

Ingeniero industrial por la Universidad Anáhuac, a sus 43 años de edad Saba es un hombre de carácter fuerte y muy exigente, y más si se trata de hacer y operar negocios. “Una cosa es ser austero y otra eficiente, el señor Saba no se complica, su objetivo es lograr los mejores resultados”, dice una persona cercana que prefiere no revelar su nombre.

En el mundo de los negocios, los principios de Saba son directos: diferenciar entre el valor y el precio de una empresa, buscar que los negocios sean eficientes, no despilfarrar el dinero y jamás comportarse como un fanfarrón. “Mis oficinas son normales, dignas y no con lujos porque no necesitamos impresionar a nadie”, asegura con cierto aire de orgullo.

Una cosa que también tiene muy clara el empresario es evitar “enamorarse” de los negocios, sino más bien de los resultados, lo que abre la posibilidad de vender las empresas que adquiere, y en su trayectoria hay varios ejemplos.

Apoyó a Ricardo Salinas Pliego en la compra de TV Azteca, y una vez que esta empresa debutó en el mercado de valores en 1997, vendió la mayoría de sus acciones. No se divulgaron sus ganancias provenientes de esta operación.

El año pasado traspasó su participación en Unefon por 300 millones de dólares a Salinas Pliego, quien ya se había hecho del control de Iusacell.

“Se vale vender, uno no puede comprar los negocios para quedarse con ellos toda la vida”, dice.

Pero no sólo los aciertos del empresario han llamado la atención. En 2003 las autoridades bursátiles de Estados Unidos y México lo acusaron junto con su socio Ricardo Salinas Pliego de obtener ganancias por más de 200 millones de dólares provenientes de la operación de compraventa de una deuda que Unefon mantenía con la canadiense Nortel.

Luego de varios meses de investigaciones, Saba fue exonerado, según un documento oficial, por su colaboración con los reguladores de EU. Aunque en México aún mantiene un litigio sobre este caso para evitar pagar una multa por más de 600 mil pesos.

También puso sobre la mesa una oferta para adquirir Satélites Mexicanos (Satmex), donde el gobierno tiene una importante tenencia accionaria, que finalmente no prosperó. “Satmex lo perdimos porque para nosotros valía 420 millones de dólares no 500 millones; ellos (los asesores financieros de la venta) se aferraron a ese precio, pues que se queden con él”, justifica Saba.

Además del ámbito textil, uno de los negocios más importantes en la cartera de Saba es el de bienes raíces, luego de que en 2005 adquiriera más de 50 mil inmuebles propiedad del IPAB, y en la hotelería con el Hyatt Regency y Crowne Plaza en Acapulco, y también un canal de televisión que opera en Israel.

“Gracias a Dios hemos hecho buenos negocios y estamos siempre a la caza de nuevos proyectos, a éste (Aeroméxico) le tengo muchas ganas porque creo que se le puede dar la vuelta con una buena gestión”. ¿Y en caso de perder?, se le cuestiona. “Dios es muy grande y siempre habrá oportunidades, pero lo que me llama mucho la atención es que antes a nadie le interesaba Aeroméxico y cuando levanto la mano a todo mundo le gusta”, responde.


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