La insistencia en desmantelar instituciones como el IFE por parte de grupos políticos en el Congreso y el freno de forma indefinida a la aprobación de una reforma fiscal han generado una “excesiva incertidumbre”, que sin duda afectará las decisiones de producir e invertir de muchas empresas, advirtió el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).La situación es más preocupante si se considera que la inversión pública comprometida por el gobierno para 2008 es modesta e insuficiente para abatir rezagos.
En su informe semanal, el organismo que preside Héctor Rangel Domene destacó que, aunada a esta situación, se suma la decisión de aprobar la propuesta del impuesto a la gasolina, que lo único que desatará es otro periodo de especulación, que podría ser aprovechado por quienes están a la espera de disfrazar con cualquier evento aumentos en los precios.
“Definitivamente, de aprobarse el gravamen tendría un efecto en el índice de precios, aunque nada que saque de balance el objetivo de inflación del banco central”, dijo.
Expresó que el problema de fondo no es que este impuesto causará daño a la economía de los mexicanos, sino la especulación que se ha generado a su alrededor, que suele ser más dañina.
Por esa razón, el CEESP exigió a los legisladores valorar seriamente dejar atrás dicha propuesta y concentrarse en corregir los problemas con el impuesto generalizado al consumo, que por mucho acarrearía más beneficios fiscales, con menos daños sobre la inflación y definitivamente dejaría atrás la especulación.
El organismo también criticó la estimación de crecimiento de entre 3.5% y 3.7% prevista por el gobierno federal en el paquete económico para el siguiente año, el cual calificó de insuficiente.
Por su parte, Ricardo González Sada, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana, dejó entrever el costo político de condicionar la reforma fiscal a la electoral.
Subrayó que el condicionar estas dos reformas, “puede traer costos ocultos”.