Las inconsistencias en materia de inversión para la exploración en materia de hidrocarburos aceleraron la caída de las reservas probadas desarrolladas del petróleo crudo mexicano.Carlos Morales Gil, director de Pemex Exploración y Producción, filial de Pemex encargada de la búsqueda de nuevos yacimientos y de la explotación de los hidrocarburos económicamente explotables, informó que en los últimos dos años de la pasada administración la inversión para exploración se redujo 32% en 2005 y 20% en 2006, luego de haber mantenido una tendencia al alza.
Es por esa situación, había advertido durante un Foro de Seguridad Energética, que se comienza a observar un estancamiento en las reservas descubiertas.
Las cifras disponibles sobre revisiones y extensiones de las nuevas reservas probadas desarrolladas obtenidas mediante la perforación de pozos confirman que cada vez es más difícil en México obtener petróleo y no se sabe de grandes yacimientos.
El senador priísta Francisco Labastida Ochoa comentó al respecto que la inversión que se destina en Petróleos Mexicanos (Pemex) para exploración es insuficiente.
“En algunos momentos ha crecido, pero se ha concentrado en elevar la producción en lugar de invertir en la búsqueda de nuevos campos productores”, explicó.
Parece que la idea de los dos últimos gobiernos es solamente salir del paso, enfatizó el presidente de la Comisión de Energía en el Senado.
En 2004 Pemex reportó 245 millones de barriles de nuevas reservas probadas desarrolladas; en 2005 fueron 25 millones; y 79 millones de barriles en 2006, que fueron insuficientes para compensar las extracciones.
De acuerdo con la estrategia y las inversiones requeridas en proyectos de exploración y desarrollo para el periodo 2007-2015, Pemex tiene previsto aumentar de 18 mil millones a 29 mil millones de pesos las inversiones para exploración entre 2007 y 2010, pero a partir de 2011 se observa una nueva caída de 7%, al final del ciclo.
En el reporte que Pemex envió a la Bolsa de Valores de Estados Unidos el 2 de julio, se informa de una caída de 6.6% en las reservas probadas de petróleo crudo desarrolladas durante 2006 respecto del año anterior, de las que se obtiene la producción diaria y los volúmenes para exportación.
A decir del senador Labastida, para aumentar los volúmenes de producción en los yacimientos que ya se están agotando, Pemex está utilizando un proceso de “explotación secundaria”, que consiste en inyectar nitrógeno a los pozos para aumentar la presión y poder extraer más rápidamente el petróleo.
Es muy costoso y, obviamente, agota más rápidamente los yacimientos: la estrategia es económicamente justificable si los precios son altos, pero inadmisible para la nación si las reservas petroleras son bajas, como es nuestro caso.
Incluso, la producción de crudo se había venido incrementando mediante una “sobreexplotación de los yacimientos petroleros”.
Entre 2000 y 2004, la producción se incrementó 12.3%, toda vez que de los principales yacimientos, como Cantarell, se obtuvieron 371 mil barriles diarios adicionales, principalmente por efecto de la explotación secundaria, con el propósito de mantener la plataforma de extracción.
Durante 2004, México alcanzó su máximo nivel, cuando el megaproyecto Cantarell también lo hizo, aunque a partir de ese momento empezó una declinación de su producción.
México a contraflujo
La Agencia Internacional de Energía (EIA, por sus siglas en inglés) del Departamento de Energía de Estados Unidos considera que en el mundo existe una tendencia creciente en las inversiones en exploración.
En su Renewable Energy Anual 2006 indica que la inversión mundial pasará de 200 mil millones de dólares en 2000 a 410 mil millones en 2007.
“El motor de esta pujante actividad se encuentra en el dinamismo económico mundial y en los altos precios de los hidrocarburos”, dice.
Esto ha dado como resultado que la producción de crudo en los últimos 10 años haya crecido a una tasa anual de 1.6% y que las reservas probadas mundiales avanzaran 1.4% anual en el mismo periodo, según Statistical Review of World Energy de junio de 2007, que edita la petrolera British Petroleum (BP).
En México la situación es de contraste. De 1997 al cierre del año pasado el gobierno redujo en 41.6% las inversiones provenientes de recursos públicos para la industria petrolera para dar paso a la inversión privada mediante el esquema de inversión financiada o Pidiregas, que aumentó 2,250%, aunque eso se tradujo en el endeudamiento explosivo de Petróleos Mexicanos.