La propuesta de reforma fiscal por parte del gobierno federal, en la que lo más sobresaliente será el impuesto de tasa única, no cambiará en el corto plazo la tendencia en las tasas de interés doméstica, coincidieron especialistas consultados. Así, en lo que resta del año se mantendrán sobre niveles de 7.25%, dijeron los analistas.Sin embargo, las tasas de interés de largo plazo se beneficiarían, ya que de aprobarse la reforma fiscal en términos normales sin tener muchos cambios en el ofrecimiento inicial, se tendrían más recursos monetarios para no depender significativamente de los flujos petroleros, que en estos momentos del total del presupuesto de ingresos corresponde a 36.0%.
El analista de mercados financieros de Santander, Salvador Orozco, consideró que la tasa de interés doméstica no presentará cambios en el segundo semestre de 2007, debido a que el Banco de México (Banxico) continuará con su política monetaria restrictiva tras la preocupación de las persistentes presiones inflacionarias, sobre todo en la subyacente, derivadas de los incrementos en el rubro de alimentos como la leche y sus derivados.
El experto pronosticó que en los siguientes meses el peso se mantendrá fuerte, por la política del Banxico de no bajar las tasas de interés domésticas, por lo que al parecer no se observarán cotizaciones por arriba de 11 pesos, es decir, mostrará un rango de entre 10.70 y 10.95 pesos.
Anticipó que el único riesgo latente para la paridad peso-dólar es que la Reserva Federal incremente su tasa de referencia, que se encuentra en 5.25%, pues de restringir más la política monetaria, la moneda local ingresaría en un ambiente de voltilidad, con la perspectiva de alcanzar nuevamente cotizaciones de 11.20 pesos.
Por otro lado, el investigador económico de El Colegio de México, Marcos Chávez, destacó que la propuesta de reforma se considera positiva, porque con ello se pretenderá recaudar de dos a tres puntos porcentuales del PIB, que equivaldría a 240 mil millones de pesos; sin embargo, las tasas de interés reales seguirán altas, por arriba de 3%, pues la tasa es uno de los principales instrumentos de contención de la demanda y, por tanto, de inflación.
Mencionó que el tipo de cambio se va a mantener de acuerdo con la política gubernamental en una tasa de depreciación anual similar a la tasa de inflación esperada, por lo que el precio real del tipo de cambio debería estar en 14 pesos, pero la entrada de flujos externos ha llevado a mantenerlo por debajo de 11 pesos, nivel que permanecerá en los próximos trimestres.
De aprobarse la reforma, dijo, no repercutiría en la baja de las tasas de interés, porque ese no es el fin, sino en la recaudación de recursos monetarios para no depender del petróleo.