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El cuarto de pánico

Se trata de una tendencia en la seguridad personal y su construcción busca prevenir la acción de la delincuencia
Martes 29 de mayo de 2007 Hugo Sandoval Zamora | El Universal

Cada vez un mayor número de ciudadanos sufraga sus propios gastos de seguridad. Paga protección privada, coloca mejores cerraduras en casa, blinda los cristales del auto con película antiasalto o emplea sistemas de videovigilancia.

Cuando todas estas medidas se tornan insuficientes, el siguiente paso consiste en la construcción de "cuartos de crisis", que operan como refugios seguros ante ataques de delincuentes, guerrilleros, secuestradores o terroristas.

Este tipo de habitaciones especiales no es exclusivo de domicilios privados, pues también se instalan en lugares como oficinas de altos ejecutivos multinacionales, funcionarios de primer nivel y hasta en yates. "El concepto es el de un sitio que pueda proveer tiempo para que llegue ayuda. No es un lugar de reacción, sino de protección, que cuenta con acceso a diversas comunicaciones independientes y tal vez oxígeno en un momento determinado, botiquín de primeros auxilios, un servicio sanitario, baterías, un botón de pánico, agua y víveres", afirmó en entrevista Esteban Hernández, director general de AutoSafe.

El también directivo de una de las principales empresas especializadas en blindajes en el país, aseveró asimismo que "si los vehículos blindados crecen a tasas del 10% anual en el mercado mexicano, los ´cuartos de crisis´ pueden andar en tasas cercanas al 20% anual".

Dijo que el costo de su construcción puede comenzar en 8 mil dólares en adelante, en función de los requerimientos del cliente. El precio varía de acuerdo con las necesidades, el nivel de riesgo y la tecnología a instalar.

Detalló que los cuartos de crisis son demandados por empresas multinacionales para protección de sus altos ejecutivos, así como por particulares adinerados y hasta por burócratas de primer nivel. En México, el concepto es reciente, con no más de cinco o 10 años de ser construidos sistemáticamente.

Las precauciones adicionales que se toman no están de más, ya que "cada año cerca de 140 mil latinoamericanos son asesinados y una de cada tres familias en la región es víctima de algún tipo de agresión criminal", comentó uno de los principales estudios realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), (www.iadb.org/sds/publication/publication_2324_s.htm).

En función del presupuesto disponible, los cuartos se pueden acondicionar con puertas a prueba de balas y de sopletes; paredes blindadas y dispositivos de acceso biométrico o numérico. Los acondicionamientos más sofisticados pueden incluir sistemas ocultos de videovigilancia, comunicación satelital, alarmas silenciosas y hasta filtros de aire.

Hernández mencionó, por último, que además de las instalaciones físicas del "cuarto de crisis", es importante la capacitación que se reciba para utilizar este tipo de lugares. La seguridad es parte de una cultura que necesita reforzarse, ante el incremento de la delincuencia en el país.



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