El Programa por la Generación del Primer Empleo (PPE), impulsado por el presidente Calderón, enfrenta limitantes de carácter legal y administrativo, además carece de incentivos suficientes que permitan que más empresas se sumen a este esquema, advirtieron dirigentes del sector empresarial y expertos laborales.Entrevistados por separado, los dirigentes de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco) y de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), así como especialistas laborales coincidieron en que a la fecha el programa del gobierno para generar más empleos no ha funcionado como se esperaba.
De hecho, el director del Instituto Mexicano Seguro Social (IMSS), Juan Molinar Horcasitas, reconoció que la meta del programa está en riesgo, luego de que los registros de compañías y de empleados es escaso a dos meses de su puesta en marcha.
No hace eco la iniciativa
Desde el 1 de marzo, el gobierno puso en marcha el PPE, orientado a lograr beneficios para aquellas empresas que contraten empleados que no hayan sido registradas en el IMSS. El fin es incentivar la asignación de nuevas plazas -a través de un subsidio-, con el primer año de aportaciones patronales al IMSS a quienes contraten a jóvenes en su primer trabajo o sin experiencia en la economía formal.
Ricardo González Sada, presidente de Coparmex, expresó que se busca dar estímulos a los empresarios que tengan un incremento en su plantilla laboral. Sin embargo, el proceso será gradual y no se verán resultados en el corto plazo.
Luis Antonio Mahbub, presidente de la Concanaco, coincidió en que el programa debe ir mucho más vinculado a acciones de promoción y difusión entre los distintos actores, principalmente entre las empresas y universidades. Rechazó que al existir muchos candados difícilmente las empresas podrán hacer mal uso de este nuevo sistema de subsidios que pretende impulsar la generación de empleo formal y permanente. De hecho, destacó, hoy aproximadamente la mitad de los mexicanos que trabajan lo hacen en la informalidad.
En tanto, Miguel Marón, presidente de la Canacintra, afirmó que el programa no despuntará porque no existen suficientes incentivos para el sector industrial ni empresarial.
Reconoció que será necesario que se promuevan más las bondades de dicho programa, pero también cambiar los incentivos que permitan al sector empresarial consolidarse en el mercado nacional, el cual atraviesa por un mal momento al registrarse una contracción de la economía.
De hecho, esta semana, el Banco de México y la Secretaría de Hacienda bajaron sus expectativas de crecimiento económico, con lo cual la estimación en la generación de empleos también disminuye. Este hecho se agrava si se considera que los registros de nuevas plazas en el IMSS pertenecen a empleos temporales.
Tomás Natividad, presidente de la Comisión Laboral de la Coparmex, destacó que el decreto está sumamente cuidado en el aspecto técnico y jurídico, lo que dificulta a las empresas el poder cumplir con los lineamientos exigidos. "El decreto si bien trata de promover el empleo permanente e incentivar la contracción del empleo por lo menos durante los primeros nueve meses, desconoce o excluye el hecho de que entre las organizaciones existe un elevado nivel de rotación de personal, lo que difícilmente un empleado permanece por más de un año. Es un riesgo que no quieren enfrentar los trabajadores", dijo.