Los altos precios de los granos amenazan a la naciente industria de los biocombustibles, elevando el costo de los insumos y haciéndolos menos competitivos en relación con el petróleo.Los precios de las materias primas agrícolas han llegado a sus niveles más altos a largo plazo en los últimos días, con base en los pronósticos de condiciones climáticas cálidas y secas en Estados Unidos, que podrían provocar menores rendimientos de las cosechas. Esto se presenta luego de que los precios del petróleo han bajado una cuarta parte respecto de sus máximos niveles del año pasado.
Por ejemplo, los precios del maíz rompieron por segundo día consecutivo su récord de los últimos 10 años en las operaciones de ayer, cuando tocaron los 4.31 dólares por bushel, una alza de cinco centavos. Sin embargo, la duplicación del precio del maíz, un insumo trascendental para los productores de etanol estadounidenses, registrada en el último año, en los momentos en que los precios del petróleo se ubican en el mismo nivel que hace 12 meses, ha hecho surgir dudas sobre la viabilidad de la industria de los biocombustibles sin un importante apoyo gubernamental.
Los altos precios de las gramíneas crean problemas para las compañías de biocombustibles que producen etanol a partir de trigo y cebada. Otras compañías elaboran biodiesel de semillas oleaginosas, como soya y cacahuates. Los precios de la mayoría de estas materias primas también se han incrementado drásticamente, lo que refleja la fuerte demanda por estos productos como alimentos y la demanda adicional de la industria de los biocombustibles. Christian Langaard, presidente de Euro-Latin Capital, que invierte en proyectos de biocombustibles, indicó que la situación "está causando problemas a ciertos productores".
A principios de esta semana se reportaron problemas de producción en una planta de biocombustibles en España propiedad conjunta de Abengoa y Ebro Puleva. Según los reportes, la planta operaba por abajo de su capacidad y se estaba considerando la posibilidad de detener la producción. Pero Ebro Puleva indicó que la planta tenía garantizado el abasto hasta marzo, aunque reconoció que los altos precios de los cereales estaban constriñendo los márgenes operativos.
Sophie Justice, directora y titular de productos renovables de RBC Capital Markets, dijo que el incremento en los precios de las gramíneas era uno de los principales problemas para las empresas de biocombustibles. Precisó que "existe un riesgo real (para estas compañías). Mientras más incertidumbre haya en los precios, más retos habrá para la viabilidad económica de los biocombustibles".
Dijo que la situación mostraba que la industria de los biocombustibles seguía siendo muy dependiente de los subsidios de los gobiernos en la mayoría de los países.
En Estados Unidos y Europa este sector está protegido contra fluctuaciones en los precios de mercado por los cuantiosos subsidios gubernamentales, que reducen el impacto de los altos precios de los granos. Justice señaló también que era poco probable que los inversionistas del mercado de biocombustibles fueran disuadidos por el alza en las gramíneas. "Hay una noción de que a final de cuentas habrá viabilidad económica y una forma de hacer funcionar las cosas, por ejemplo mediante un aumento en la demanda de biocombustibles".
Langaard coincidió en que los inversionistas estarán "muy interesados" en el mercado de biocombustibles, el cual ha sido impulsado por el creciente interés en materia de seguridad energética que se registra en Estados Unidos, Europa y el este de Asia. El presidente George W. Bush anunció a principios de año planes para reducir el consumo de gasolina 20% en una década, fundamentalmente mediante un mayor uso de biocombustibles.
En su discurso del Estado de la Unión el mes pasado, Bush señaló que la producción de etanol y combustibles alternativos en Estados Unidos tenía programado crecer a unos 140 millones de litros para el 2017. En Europa, la Comisión Europea señaló que para 2020 el 10% de los combustibles para transporte carretero deberá proceder de biocombustibles, debido a las preocupaciones por el cambio climático.
Merlin Hyman, director de la Comisión de Industrias Ambientales del Reino Unido, un organismo que aglutina a compañías de medio ambiente, indicó que las preocupaciones por el alza de los alimentos provocada por el cambio de los agricultores a la producción de biocombustibles estaban siendo exageradas.
Indicó que si los biocombustibles representan 10% de los combustibles para transporte, no debería haber muchos problemas para producir suficiente. "Espero que haya suficiente materia prima para asegurarse de que no exista demasiado conflicto entre alimentos y combustibles".
Brasil es el principal productor mundial de etanol, y su industria no será afectada por el alza en los precios de los granos debido a que sus productores utilizan como insumo caña de azúcar en lugar de trigo. Convertir azúcar a etanol es más eficiente que hacerlo de trigo, y las firmas brasileñas son ampliamente reconocidas como las líderes mundiales en técnicas eficientes para convertir caña en combustible.
Preocupaciones por el abastecimiento de biocombustibles han impulsado a Estados Unidos a iniciar discusiones con Brasil sobre formas de crear un mercado global de biocombustibles mediante la promoción de estándares comunes, según informes. Bush se reunirá con el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, en marzo. Pero EU se ha negado a reducir su arancel de 54 centavos por galón de etanol importado al país.
Aunque los biocombustibles han sido presentados como una forma de reducir las emisiones de gases de invernadero, debido a que las plantas de las que se producen absorben bióxido de carbono del aire mientras van creciendo, grupos ambientalistas han empezado a cuestionar las políticas que buscan incrementar el uso de biocombustibles.
Esto se debe a que algunos de los países que tienen planeado elaborar más biocombustibles están destruyendo bosques tropicales a fin de crear zonas para la siembra de caña de azúcar y otros productos de los que se obtienen biocombustibles. Otros expertos han puesto en duda los ahorros de energía producidos por el uso de biocombustibles, los cuales requieren de energía para convertir las plantas en combustibles, así como en la forma de fertilizantes para los cultivos.