Alguna vez te has preguntado ¿De dónde venimos? ¿Cuándo se creó el Universo? ¿Cómo ha evolucionado el Sistema Solar? Estas preguntas quizá se comiencen a resolver con la puesta en marcha del Gran Telescopio Milimétrico (GTM) en la Sierra Negra de Puebla, a decir de Emanuel Méndez, director del proyecto civil.El investigador explicó que el telescopio inaugurado el año pasado tiene la encomienda de observar microondas en una frecuencia muy alta, lo que lo hace diferente a cualquier instrumento desarrollado hasta ahora.
Según Alfonso Serrano, director del proyecto, el GTM será capaz de investigar temas tan diversos como la constitución de los cometas y las atmósferas planetarias, la formación de los planetas extrasolares, el nacimiento y evolución de las estrellas, el crecimiento jerárquico de las galaxias y cúmulos de galaxias y su distribución a gran escala, así como la radiación cósmica de microondas y sus anisotropías.
El GTM es un telescopio al aire libre diseñado por la empresa Man Technologie de Alemania, para obtener una precisión de apuntado mejor que un segundo de arco con cargas de viento moderadas.
A diferencia de otros instrumentos que hay en otras partes del mundo, el telescopio tiene una superficie activa que impide que se deformen los datos recabados por el mismo, debido a los 720 actuadores que tiene en su plato, los cuales ayudan a que se adapten a las circunstancias del viento y temperatura.
Méndez externó que el proyecto es la mayor operación científica conjunta entre México y Estados Unidos, encabezada por el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y la Universidad de Massachusetts Amherst (UMass Amherst).
Comentó que si bien el diseño es alemán, toda la obra y los insumos fueron desarrollados por especialistas mexicanos, lo que habla de la buena mano de obra calificada que existe en el país.
El hecho de que en la Sierra Negra se estableciera el GTM fue porque existe poco vapor de agua que distorsiona las microondas observadas. En ese sentido, Puebla es un sitio ideal pues no tiene mucho vapor de agua y está cerca del Ecuador, lo cual permite observar más cielo.
Méndez destacó que si bien el proyecto es una alianza binacional, la parte mexicana aportó mucho en cuanto al desarrollo del telescopio y el país ha contribuido con alrededor de 82% del proyecto.
El desarrollo de este tipo de telescopios que observan microondas datan de poco más de 50 años. Jansky y Reber mostraron que los objetos celestes emiten también ondas de radio. Más adelante se estableció que el cosmos puede ser estudiado mediante casi todos los tipos de ondas electromagnéticas, gracias a lo cual se desarrollaron telescopios como el GTM, dijo.
Asimismo, señaló que la construcción de este tipo de equipos coloca a México a la vanguardia en ese campo. Según El libro del GTM, de Esperanza Carrasco, en el desarrollo no sólo se puso mano de obra mexicana, sino también se hicieron desarrollos tecnológicos por parte de científicos locales, como por ejemplo la máquina de medición de coordenadas.