Tras la venta de su participación en Unefon, el empresario Moisés Saba ya tiene listas sus municiones para disparar hacia otro nuevo negocio. ¿El blanco? La tercera cadena de televisión, Satélites Mexicanos, Aeroméxico y proyectos de energía."Sólo estoy a la espera de que empiecen los procesos de venta o licitación, y ya separé mis municiones para cuando llegue el momento", sostuvo.
En el caso de Satmex, empresa que atravesó por un proceso de concurso mercantil para la reestructura de su abultada deuda y que el gobierno planea subastar en abril próximo, Saba explicó que su interés en adquirirla es porque "es como un bien raíz que se le puede rentar a los mejores clientes del mundo como a Telmex, a las televisoras o a los bancos, entre otros".
La asociación con el operador satelital canadiense Intelsat ya se concretó.
"Tengo al socio y canicas para entrarle a este negocio, pero eso sí, dentro de los parámetros de su valor: 400 millones de dólares entre capital y deuda", sostuvo.
En entrevista con EL UNIVERSAL, Saba consideró que la quiebra de la concesionaria satelital, la cual estaba en manos de la familia Autrey, se puede explicar por una mala administración.
Para ir por Aeroméxico, el empresario no planea invitar a algún otro gran inversionista, prefiere a los empleados como socios. Aseveró que esta aerolínea le atrae por sus rutas y porque es una marca muy prestigiada.
"Yo lo que haría es invitar a los empleados a que sean dueños de la empresa, que se sientan parte de ella. Hay que resolver el tema sindical (como Mexicana que ha logrado acuerdos de productividad con tres de sus sindicatos)".
El tema de la apertura en el sector energético es de los que más le interesan, por lo que tiene confianza en que el presidente Calderón dará oportunidades a la inversión privada en proyectos más allá de la generación o la distribución. Los proyectos de infraestructura no están en sus planes, porque la experiencia de los empresarios que han participado en estas obras, sobre todo en carreteras, ha sido muy mala, dice.
Inversionista con 10% de las acciones en TV Azteca, Saba asegura que su relación con Ricardo Salinas Pliego es de amigos y así como defendió a su socio cuando fue "vapuleado injustamente" por el escándalo de Codisco y la persecución de las autoridades de la Bolsa de Valores estadounidense, de la misma manera le criticó severamente el hecho de que la televisora que dirige se haya puesto de acuerdo con Televisa para emprender una campaña en contra de su tío Isaac Saba para evitar que exista una tercera cadena de televisión.
Saba asegura que no se enamora de los negocios, sino de los rendimientos que dan éstos, por lo que se dio cuenta que era el momento de desinvertir en Unefon, empresa en la que estaba asociado con Ricardo Salinas Pliego, quien también es propietario de Iusacell.
"O me salía yo o se salía él, porque no era posible que una empresa compita con la otra con los mismos sistemas tecnológicos, puntos de venta, clientes, conociendo los secretos, pero Ricardo me dijo que Iusacell no está en venta, y para que las dos empresas subsistan es necesario que se unan porque la competencia en telefonía es voraz y Telcel es un enemigo muy difícil de vencer", dijo.
Saba recomendó al público inversionista de Unefon que no participe en la oferta pública de compra de acciones de la empresa, porque la compañía es exitosa y unida con Iusacell es más poderosa y necesariamente les tendrían que dar acciones de la empresa fusionada, las cuales valdrían el doble respecto de lo que recibirían por vender sus acciones en la recompra.
Por otra parte, el empresario indicó que el año pasado compró 50 mil propiedades que el IPAB puso en venta, entre las que hay bodegas, fábricas, terrenos y edificios.