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Presentismo laboral

Los empleados que pierden varias horas de su jornada laboral en distracciones y problemas personales están más propensos a ser despedidos o cometer errores graves que afectan la productividad
Jueves 20 de julio de 2006 AÍDA ULLOA | El Universal

A nteriormente el presentismo laboral se refería a los empleados que trabajan a pesar de estar enfermos, lo que provocaba un bajo desempeño en sus actividades, asegura Alejandra Quintos, líder de cuenta de PPC WorldWide, empresa dedicada a crear programas de apoyo sicológico a trabajadores de compañías nacionales e internacionales.

Sin embargo, con el tiempo a esta situación se le sumaron otros factores. "En sicología se considera presentismo cuando un empleado realiza sus actividades laborales, pero por cuestiones emocionales no desempeña sus funciones al 100%. Puede ser alguien con depresión, ansiedad, problemas de pareja, con los hijos, entre otros".

De acuerdo con la experta en asistencia sicológica, quienes sufren el presentismo no se pueden concentrar, pasan mucho tiempo pensando en sus problemas y poco a poco convierten las ideas en acciones. "Hay momentos en que la persona deja de hacer su trabajo porque se tiene que contactar con alguien, por ejemplo con una autoridad escolar si tiene problemas con un hijo, llamar a su abogado o ex pareja si está en un proceso de divorcio".

Erik Cervantes, gerente de Vinculación de Nuevos Negocios de Manpower, señala que el presentismo también se observa cuando una persona pierde tiempo viendo páginas de internet no relacionadas con su trabajo, en chats con amigos, encuentros casuales de pasillo, salir a fumar con los colegas o pedir permiso para ver a los hijos.

"En promedio seis de cada 10 trabajadores se conectan a internet, 50% revisan lugares de entretenimiento, cuatro de cada 10 ve páginas relacionadas con sus finanzas (banca en línea) y uno de cada 10 visita páginas para adultos", afirma Cervantes.

El especialista en recursos humanos afirma que en promedio los empleados destinan de 16 a 20 horas en actividades no productivas. "El empleado no cumple con sus objetivos o metas profesionales, lo que se ve reflejado en su bolsillo".

Nadie está exento

Lourdes García trabaja en el área de recursos humanos de una empresa nacional, por sus problemas personales cometió errores en el cálculo y pago de nóminas y entregaba los reportes con varios días de retraso. El agotamiento y estrés crónico le ocasionaron conflictos con sus compañeros de trabajo, dejó de ver a su familia y sus amigos se alejaron pues cada vez que hablaba con ellos era para quejarse de su situación. Los conflictos en el trabajo le produjeron dolores de cabeza, náuseas, ansiedad y ataques de pánico.

"Trabajaba casi 20 horas diarias y en ocasiones de madrugada. Tenía poco tiempo para ver a mi novio, a veces me visitaba en el trabajo. Cuando me regresaba a mi lugar pensaba en él, no lograba concentrarme en nada. Un día hasta me pidió una cita para verme. Terminamos por falta de tiempo", comenta Lourdes.

A su vez, Susana Juárez, encargada en una tienda de ropa, es madre soltera. Por muchos años tuvo problemas con el padre de sus hijos y esta situación la llevó a padecer anorexia y desmayos frecuentes.

"Algunos clientes se iban sin pagarme, me daba cuenta hasta el corte de caja o cuando depositaba el dinero. A veces no me fijaba en el récord de asistencias de empleados, de pronto tenía y no tenía personal. El gerente de la tienda pensó que estaba haciendo fraude y me hicieron una investigación".

A Susana la despidieron a pesar de no haber encontrado un desfalco real. "Yo hablé con el director general, me costó mucho trabajo ganarme otra vez la confianza de la gente. Me contrataron de nuevo pero con menos sueldo. Eso fue como un castigo".

PPC World Wide ofrece asistencia psicológica vía telefónica a los empleados de las empresas que requieran sus servicios.

Alejandra Quintos considera que de las personas que llaman, 60% tiene problemas para concentrarse en sus tareas, lo que significa de tres a cuatro horas perdidas, dependiendo de la gravedad del asunto.

"En el presentismo también influyen condiciones como la competencia y las exigencias laborales. Los empleados no quieren ausentarse por temor a perder su trabajo, aunque este fenómeno es considerado como más costoso para las empresas que el mismo ausentismo", apuntó Quintos.

A los usuarios del PAE (Programa de Asistencia Psicológica al Empleado) se les aplicó una encuesta de satisfacción del servicio en un periodo de seis meses. Al final del cuestionario la empresa añadió una pregunta: ¿cuánto tiempo de su jornada laboral dedica a pensar en los problemas que le aquejan? El resultado fue que de las 44.58 horas laboradas a la semana, 22 se dedican al presentismo.

Prevención, tarea de todos

El presentismo laboral afecta física y emocionalmente a una persona y con el tiempo deriva en ausentismo.

El prevenirlo y atacarlo desde sus inicios permite que los empleados mejoren su desempeño.

Aunque es una situación latente en la mayoría de las empresas, pocas son las que hacen algo al respecto, pues en general los empleados no hablan de sus problemas abiertamente.

Alejandra Quintos recomienda a las empresas concientizar a sus empleados acerca del presentismo, informar de los síntomas, causas y efectos de enfermedades emocionales y físicas, ofrecer alternativas de apoyo como el PAE y que los jefes mantengan un contacto directo con sus empleados.

Por su parte, Erik Cervantes recomienda a las empresas hacer un diagnóstico del personal, sus actividades y el cumplimiento de las mismas.

"Muchos problemas se generan por inconformidades en el trabajo, ya sea porque es temporal, no tiene el perfil adecuado o a la persona no le apasiona su tarea".

Por lo anterior, sugiere a los empleadores crear programas motivacionales, así como premiaciones eventuales, entrega de bonos fijos, revisión de entradas y salidas del personal (mediante sistemas biométricos con tarjetas o lectores ópticos), horarios de receso a intervalos; grupos pequeños de trabajo (con un líder cercano a sus compañeros que conozca sus problemas), así como políticas de uso de las herramientas de trabajo como filtros y candados para accesar a internet, control de llamadas y claves de larga distancia y para celulares.

Si todo esto se llevara a cabo, quizá las empresas notarían un buen cambio en su productividad, al igual que los empleados.



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