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TLCAN, ni panacea ni apocalipsis

Con cifras espectaculares de comercio e inversión, y magros resultados en materia de empleos y salarios, el balance del Tratado de Libre Comercio es mixto

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Lunes 15 de diciembre de 2003 Ulises Hernández | El Universal

Para sus promotores era una especie de fórmula mágica que elevaría a México al club del primer mundo. Para sus detractores, era un caballo de Troya que traería la catástrofe económica.

Pero el tiempo ha demostrado que a 10 años de su entrada en vigor, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), suscrito con Estados Unidos y Canadá, no ha sido la panacea ni tampoco el apocalipsis para México. De acuerdo con economistas, investigadores, empresarios y miembros de organizaciones no gubernamentales consultados por El UNIVERSAL, el balance es más bien mixto.

"La evaluación del TLCAN esquizás menos favorable de lo que dijeron sus promotores pero también es menos negativa de lo que dijeron sus críticos", indica Eduardo Lora, economista para América Latina del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El tratado comercial dio un giro a la economía mexicana al reorientarla hacia el mercado externo, aunque con ello creó sectores ganadores y perdedores.

"El impacto fue más positivo para algunos que para otros: fue más positivo para el norte de México que para el sur, y fue más positivo para la manufactura que para la agricultura", señala a su vez Ben Goodrich, experto en el TLCAN e investigador del programa de gobierno y políticas públicas de la Universidad de Harvard.

El TLCAN catapultó el comercio exterior y atrajo cuantiosas inversiones al país, pero los beneficios de esta transformación no han sido transmitidos al resto de la economía. Asimismo, el tratado no se ha traducido en un aumento significativo del empleo ni de los salarios reales.

Los expertos señalan que es difícil medir el impacto para México del TLCAN debido a la serie de acontecimientos económicos ocurridos en la última década, pero varios coinciden en que el gobierno mexicano no debe basar su estrategia económica exclusivamente en el comercio exterior ni fundar sus expectativas de crecimiento en la recuperación de la economía estadounidense.



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EL TLCAN, que cumplirá su primera década de vida el próximo 1 de enero, ha eliminado prácticamente todas las barreras comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá.

A la fecha, México mantiene de manera temporal algunos aranceles, principalmente en productos agrícolas.

El gobierno mexicano es el mayor defensor del Tratado. Para la Secretaría de Economía, el TLCAN es "un ejemplo" de los beneficios que pueden obtener los países a través de la liberalización comercial. Y afirma que todos los sectores agricultores, trabajadores y productores se han beneficiado de las reducciones arancelarias y que los consumidores gozan de menores precios y más opciones.

Su principal argumento son las cifras de comercio e inversión, sobre todo las registradas con Estados Unidos.

Entre 1993 (año anterior a la puesta en vigor del Tratado) y 2002, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos crecieron 234 por ciento al alcanzar los 136 mil millones de dólares. En el mismo periodo las ventas mexicanas a Canadá aumentaron casi 203 por ciento al pasar de 2 mil 900 millones a 8 mil 800 millones de dólares.

Los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) ciertamente han sido importantes. Entre 1994 y 2001 el promedio anual de flujos de IED en México alcanzó los 11 mil 700 millones de dólares. Más de 70 mil millones de dólares llegaron de Estados Unidos en ese lapso.

"El TLC, ni duda cabe, ha sido el detonador del cambio económico, ha sido algo que nos ha permitido integrarnos como economías, que nos ha permitido crecer, desarrollarnos y generar empleos de alto nivel y calidad", dijo el canciller Luis Ernesto Derbez, durante un evento reciente de la Cámara Americana de Comercio.

El gobierno afirma que el TLCAN ha sido un importante generador de fuentes de trabajo, sobre todo en el sector manufacturero. Y sostiene que los empleados en el sector exportador ganan 40 por ciento más que el resto de sus compañeros de la industria.

Pero no todos comparten la misma visión optimista.

La Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), que agrupa a más de mil 200 empresas, advierte que si bien el TLCAN ha permitido continuar el proceso de industrialización, también ha limitado el desarrollo de la economía al privilegiar a la industria maquiladora.

"La inversión extranjera directa se ha destinado en buena parte al sector maquilador exportador", indica Manuel Javier Muñoz Martínez, presidente de la ANIERM.

El problema con la industria maquiladora, explica Muñoz Martínez, es que no ha incorporado al proceso de producción componentes y partes de origen nacional, lo que impide establecer cadenas productivas. En consecuencia, los fabricantes mexicanos no han podido expanderse ni internacionalizarse.

"La industria nacional abastece sólo 2.5 por ciento de los insumos de la maquiladora de exportación", afirma Muñoz Martínez..

Uno de los argumentos en favor del TLCAN, que ha sido más cuestionado, es el de su pretendida contribución en materia de creación de empleos y mejoras salariales.

Un estudio reciente de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional afirma: "El TLCAN no ha ayudado a la economía mexicana a mantenerse a la altura de la creciente demanda de puestos de trabajo".

De acuerdo con esta investigación, el aumento en el comercio, la productividad y las inversiones que trajo consigo el Tratado ayudó a crear medio millón de empleos en el sector manufacturero entre 1994 y 2002; sin embargo, en el mismo periodo el sector agropecuario perdió la preocupante cifra de 1.3 millones de puestos de trabajo.

"El TLCAN ha producido una ganancia neta de empleos decepcionantemente pequeña en México", dice el estudio elaborado por Sandra Polaski, ex representante de estudios laborales internacionales en el Departamento de Estado.

Polaski sostiene que aunque las limitaciones de los datos impiden llevar un conteo total, es claro que los empleos creados en la manufactura de exportación apenas pueden compensar la pérdida de empleos en la agricultura causada por las importaciones.

Polaski también concluye que el aumento de la productividad no se ha traducido en un incremento de los salarios en México. Advierte que los sueldos reales de la mayoría de los mexicanos son hoy más bajos que antes de que entrar en vigor el TLCAN, aunque reconoce que esto no es atribuible al Tratado sino a la devaluación del peso ocurrida en 1994.



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Los expertos admiten que no es fácil medir con exactitud el impacto del TLCAN en la economía mexicana, debido a la serie de sucesos particulares registrados en la última década.

Primero fue la crisis financiera de 1994-1995, luego vino la recesión económica de Estados Unidos en el 2001, y en el espacio intermedio, el surgimiento de China como un temible competidor comercial.

Todos estos sucesos han afectado el comercio exterior de México.

En lo que coinciden varios especialistas es que ante las complejidades de la realidad actual, se requiere una actitud más proactiva del gobierno mexicano para alcanzar mayores tasas de crecimiento y crear empleos.

"Existe un límite respecto de cuánto puede crecer una economía sin una estrategia de desarrollo y basada únicamente en las maquilas", apunta Mark Weisbrot, co director del Center for Economic and Policy Research, de Washington.

Para Weisbrot, México no cuenta con una estrategia o programa de desarrollo que permita al país orientarse hacia áreas de producción de mayor valor agregado, como lo hizo en décadas pasadas.

Los expertos aconsejan adoptar políticas industriales que favorezcan la integración económica.

"Se requieren políticas de innovación, de redinamización de la inversión interna y del mercado nacional", opina Juan Carlos Moreno, asesor regional de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

"La palabra clave hacia adelante es la integración interna", concluye Carlos Heredia, economista fundador de la Red de Acción Mexicana frente al Libre Comercio (RAMLC).



Cuestionan el Tratado ciudadanos de los tres países

La percepción del público sobre el impacto económico del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es distinta en México, Estados Unidos y Canadá; sin embargo, en ninguno de los tres países existe un respaldo pleno o mayoritario hacia el pacto comercial, de acuerdo con varias encuestas de opinión.

Las estudios revelan que la mayoría de los mexicanos encuestados tienen una visión negativa de los efectos económicos del Tratado, en tanto que los canadienses y estadounidenses mantienen opiniones divididas al respecto.

Según una encuesta reciente que levantó la firma Zogby International entre un centenar de líderes mexicanos de opinión, el 51 por ciento de los encuestados consideró que el TLCAN "ha lesionado" la economía de México. En contraste, sólo un 34 por ciento señaló que el tratado ha ayudado a la economía del país, y un 15 por ciento dijo que ha tenido un impacto pequeño.

El estudio, que abarcó otros temas además del TLCAN, fue comisionado por la Escuela de Administración de Empresas de la Universidad de Miami. La muestra incluyó a miembros del gobierno, la academia, los medios de comunicación y el gremio empresarial, entre otros sectores.

En Canadá tampoco existe optimismo respecto al TLCAN. Son más los canadienses que consideran que el Tratado ha tenido un efecto dañino en su economía.

Según una encuesta publicada en septiembre de 2002 por el grupo de medios National Post/Global National, 48 por ciento de los canadienses piensa que el TLCAN ha lastimado su economía, contra 46 por ciento que cree que la ha ayudado.

La encuesta, que abarcó también a ciudadanos estadounidenses, reveló que la simpatía hacia el tratado trilateral es mayor en EU que en Canadá.

Por lo general, las opiniones del público estadounidense sobre el impacto económico del TLCAN han sido mixtas.

Otra encuesta reciente elaborada por Zogby International pero comisionada por la Foreign Policy Association, mostró que la opinión pública estadounidense se encuentra dividida de manera más o menos pareja en tres grupos: quienes piensan que el TLCAN ha beneficiado a EU (37 por ciento ), quienes dicen que ha tenido un efecto negativo (34 por ciento ), y quienes no están seguros o no opinaron (30 por ciento ).

Según dicha encuesta, 55 por ciento de la gente cree que el TLCAN es la causa de que hoy existan menos empleos en su país, contra 19 por ciento que piensa que el Tratado sí ha creado más puestos de trabajo.

De hecho, existen indicios de que el apoyo del público estadounidense hacia el TLCAN ha disminuido con el paso del tiempo.

Según el Programa de Estudios de Actitudes hacia la Política Internacional (PIPA) de la Universidad de Maryland, las actitudes de los estadounidenses hacia el TLCAN han atravesado por "una compleja evolución". El PIPA señala que mientras en 1990 el apoyo del público estadounidense hacia la propuesta del TLCAN llegó a niveles de 70 por ciento en algunas encuestas de la firma Gallup, entre julio de 1994 y julio de 1997 las percepciones de la gente sobre los resultados del Tratado para Estados Unidos fueron más negativas que positivas. Cuatro encuestas elaboradas conjuntamente por la NBC y The Wall Street Journal en dicho periodo, arrojaron que sólo entre 21 por ciento y 32 por ciento de los encuestados consideraron que el TLCAN había tenido un impacto positivo.

A finales de 1997 el apoyo se incrementó un nivel "modesto y ha permanecido estable desde entonces", según el PIPA.



?Es necesario abrir más la economía?

Jaime Zabludovsky, uno de los arquitectos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), afirma que el pacto comercial ayudó a modernizar la economía y sentó reglas claras para los inversionistas nacionales y extranjeros. Sin embargo, dice México requiere una mayor liberalización en áreas estratégicas como energía, telecomunicaciones y transportes para poder competir en la escena internacional. "Si no seguimos pedaleando, el riesgo de parálisis es alto", añadió.

¿Cuál es su evaluación del TLCAN?

Mi evaluación es que el tratado fue un paso muy importante en la modernización económica y en la conversión de México hacia una economía de mercado mediante un proceso de liberalización tanto interno como de acceso preferencial al mercado estadounidense; pero sobre todo dio reglas del juego claras y transparentes a los inversionistas nacionales y extranjeros. Probablemente este es uno de los elementos más importantes del tratado: haber contribuido a fortalecer el estado de derecho para los inversionistas.

¿Está usted satisfecho con los resultados?

Sí, sí estoy satisfecho. Obviamente, nuestra política económica en México ni empieza ni se acaba con el TLCAN. Fue un paso muy importante en la decisión correcta, pero tenemos una agenda pendiente de muchas otras cosas que hay que hacer para continuar modernizando a la economía mexicana, elevando la competitividad y poder competir con otros países que se están moviendo tan o más rápidamente que México.

¿Cuáles serían estas tareas pendientes?

Más que tareas pendientes del TLCAN, serían tareas pendientes de México, de la política económica. Creo que lo que hay que hacer es seguir liberalizando la economía mexicana, seguir abriéndola al exterior tanto en bienes y servicios como profundizar las reformas estructurales para poder generar condiciones de crecimiento más rápido.

¿Más liberalización?, ¿en qué sectores?

Yo creo que hay sectores que todavía no están lo suficientemente abiertos como son los servicios, telecomunicaciones, energía, transportes, todos esos sectores que constituyen la infraestructura básica de una economía y donde nuestros competidores más exitosos tienen condiciones más competitivas y dónde nosotros debemos de ponernos al nivel.

Recientemente el gobierno dijo: "Vamos a detener las negociaciones comerciales con otros países, vamos a evaluar lo que tenemos". ¿Qué le parece esta decisión?

Yo no conozco los detalles ni el contexto en el que se dio esa declaración y no puedo opinar sobre ella, lo que sí creo es que la economía mexicana debe de seguir modernizándose, que hay otros países que están corriendo muy rápidamente y que México debería de continuar sus esfuerzos de liberalización. ¿Cómo? Con esfuerzos de liberalización bilaterales y unilaterales. Yo creo que esto es como andar en bicicleta, hay que seguir pedaleando continuamente porque el riesgo de la parálisis es alto.

Entonces ¿han sido positivos el TLCAN y los otros tratados?

Yo creo que han sido muy positivos. Han sido positivos no sólo porque han dado oportunidades de exportación y de creación de nuevos negocios en México, sino también porque han dado reglas del juego de largo plazo y certidumbre a los agentes económicos para que puedan tomar decisiones.

Pero una de las críticas es que no se han podio aprovechar al 100 por ciento estos tratados adicionales al TLC y otro reclamo es la cuestión del empleo ...

Bueno, para empezar yo no entiendo muy bien esta consideración de que no se han aprovechado muy bien los acuerdos comerciales. Creo que el TLC se ha traducido en un gran crecimiento de las exportaciones y de la inversión con Estados Unidos, en los hechos hay un montón de evidencia y de estadística de empresas y de empleos que se han generado al amparo de los acuerdos de libre comercio. Y creo que hay que seguir trabajando en otros frentes: el fiscal, el educativo, el de infraestructura, para continuar generando las condiciones para poder competir y los tratados de libre comercio son aliados muy importantes, pero no pueden hacer todo el trabajo solos.

¿Es posible profundizar el TLC?, ¿incorporar temas como la migración?

Yo no soy un experto en el tema migratorio. El tema migratorio probablemente merecería un acuerdo por sí solo con EU, en su contexto y con las condiciones que requiera para poder resolver un tema tan importante. Creo que en los términos comerciales del tratado lo que deben de hacer los tres países es procurar que se cumpla y que se administre bien lo que se pactó.



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