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Una visionaria del diseñoLa afición de Clara Porset por las formas orgánicas dio como resultado la producción de piezas únicas que remiten a estructuras óseas en su composición del diseño

La afición de Clara Porset por las formas orgánicas dio como resultado la producción de piezas únicas que remiten a estructuras óseas en su composición
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El Universal
Jueves 02 de marzo de 2006

Clara Porset trabajó al lado de reconocidos arquitectos de los inicios del modernismo en México, como Luis Barragán, Mario Pani, Enrique del Moral y Juan Sordo Madaleno, por mencionar a algunos.

Su afición por las formas orgánicas dio como resultado la producción de piezas únicas que remiten a estructuras óseas en su composición. El uso de maderas nobles como la caoba destaca en grandes mesas de comedor y sillas en las que aplicaba su gusto por los materiales simples, como la tapicería de tejido de palma, con lo que concebía un ambiente rústico y a la vez moderno para su época.

En estos diseños también se aprecia su admiración por los terciopelos y las fibras naturales junto con el uso de otras maderas exóticas de gran resistencia, como la del sabino.

"El mueble tiene que ser como la arquitectura: una expresión viviente que resulte de un medio físico y cultural. El clima y el grado de desarrollo social, económico y técnico de una nación determinan necesariamente el material que se use, la forma de trabajarlo y la apariencia misma de la forma.

"Si a ello se añade la fuerza incitativa de la herencia cultural, más cuando ésta es poderosa, como en México, lo que cabe es la expresión nacional que a veces se subdivide por regiones y que puede llegar a tener finalmente y por su mismo mérito, valores internacionales", escribió Porset en las páginas del folleto "IRGSA prestigio en muebles de madera" de los años 50, que es parte de la colección del Centro de Investigaciones de Diseño Industrial (CIDI).

Diseño para todos

El trabajo de Clara Porset se sustentó en la idea de que el diseño no tenía que pertenecer a una sola clase social, y así como diseñó espacios para las casas más lujosas y los hoteles más prestigiados de su época, como el Pierre Marqués en Acapulco, creó mobiliario para escuelas y espacios públicos de campesinos en su tierra natal, Matanzas, Cuba.

El desaparecido cine París de nuestra ciudad alojó parte de su obra; en él se apreciaban algunas bancas y otras de sus emblemáticas creaciones en madera.

"A finales de los años 40 y principios de los 50 había muchos visionarios como Juan O´Gorman y grandes pintores como Diego Rivera pero aún no se exploraba la importancia e historia del diseño y Clara tuvo ese camino a seguir.

"Con Luis Barragán la unían principios en común: ambos buscaban darle un carácter mexicano a sus diseños, pero integrándolos al contexto internacional. Porset no sólo realizó mobiliario para la casa-estudio del arquitecto, ubicada en Tacubaya; también desarrolló muebles para varias de las casas que él construyó", explica Mallet.

Ingenio femenino

Desde 1987 existe un fideicomiso que la misma Clara Porset fundó, para crear becas destinadas a mujeres diseñadoras, y cada dos años se organiza un premio a escala nacional, en el cual se otorga ese beneficio para apoyar la participación del sexo femenino en un ámbito dominado por hombre.

"Pienso que ahora hay muy buenas diseñadoras y una amplia cultura laboral de la mujer, quien ya no se queda en casa a trabajar.

"Actualmente existe una generación interesante de mujeres que hacen diseño en nuestro país, con propuestas interesantes. En los 70 y 80 también la hubo y estuvo representada por Christina Rivadeneira, alumna de Clara Porset", nos explica la historiadora sobre el tema.

Su historia

Porset estudió arte, arquitectura y diseño en varios países, pero se especializó en diseño de mobiliario. Por motivos políticos sale de Cuba en 1936. Después de visitar México en 1940, decidió radicar en el Distrito Federal, donde militó en la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, al lado de su esposo el pintor Xavier González. Tenía una preparación muy sólida y estuvo vinculada con la Bauhaus, la escuela de diseño alemana más importante, de la que adoptó sus tendencias.

"Llegó a nuestro país con un grupo de exiliados contra Batista y Machado. Sus creencias políticas y una formación izquierdista la hicieron tener los pies en la tierra, para aportar su diseño a la clase alta y a los trabajadores. En Cuba, Porset es casi desconocida, pero sus diseños permanecen en la Escuela de las Artes de ese país", concluye Mallet.

A lo largo de la exposición, se creará un catálogo bilingüe en el que participará Óscar Salinas, cocurador de la muestra, con una reflexión sobre el trabajo de Porset y de la filosofía del diseño.

 
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