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| La conquista de la sensualidad femenina |
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Silvia Ojanguren
El Universal Lunes 10 de marzo de 2008 |
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La sexual es una revolución que está en marcha para ellas, en todos los ámbitos de su vida
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estilos@eluniversal.com.mx Las últimas décadas del siglo pasado fueron de intensas batallas de las mujeres por gozar de todos los derechos. En muchas áreas se dieron avances importantes; en otras, las asignaturas pendientes son importantes. La llamada revolución sexual de los 60 significó cambios profundos en el mundo del placer. En los albores de este siglo todavía hay espacios por conquistas en el terreno de la sexualidad femenina. Un tema que todavía es tabú en el escenario femenino mexicano son los derechos de las mujeres al placer sexual cuando se llega a la madurez, cuando la menopausia se hace realidad. El doctor Víctor Marín, miembro del Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia, indica que ellas tienen que saber que esa es una idea incorrecta, ya que el amor y la satisfacción sexual son puntos importantes para el bienestar, salud sexual y plenitud de la mujer en cualquier edad. Las mujeres maduras, insiste, deben mantener una actitud positiva respecto a su cuerpo, sensualidad y sexualidad. Sin dejar pasar que es cierto que con la menopausia viven etapas de irritabilidad, sudores nocturnos y bochornos, días y noches con sequedad vaginal y pérdida de interés sexual, lo cual dificulta una vida íntima en pareja. Ciencia cierta Es momento de acudir al ginecólogo y preguntar qué hay de nuevo en el mundo de la ciencia para atajar los problemas. En la actualidad “no hay por qué negarse al placer, ya que el uso de Terapias de Reemplazo Hormonal (TRH) elimina los trastornos ocasionados por el climaterio y permiten a la mujer controlar los síntomas de la menopausia y, con ello, continuar con una vida sexual plena. Al mismo tiempo, estos tratamientos ayudan a prevenir el desarrollo de otras enfermedades características de esta etapa, como la osteoporosis”, afirma el doctor Marín. Existe una innovadora TRH que combina el estrógeno natural estradiol con una innovadora progestina drospirenona, la cual ayuda en la función sexual femenina al restablecer el balance hormonal, evitando la resequedad vaginal y proporcionando bienestar, por lo que mejora el deseo sexual. Especialistas en este campo coinciden en que la atención a la salud sexual, el disfrute de la intimidad, así como el conocimiento y ejercicio del resto de los derechos sexuales y reproductivos, garantizan que la mujer disfrute de una vida saludable y plena, al tiempo que será más productiva, lo cual beneficiará a toda la sociedad. Mauricio Mendieta, miembro de la Federación Internacional de Sociedades de Ginecología y Obstetricia, señala que la revolución sexual en el campo de los anticonceptivos la representa Yasmín (etinilestradiol y drospirenona), dedicado a mujeres jóvenes, ya que reduce los síntomas del síndrome premenstrual (hinchazón del vientre y disminución de la tensión mamaria y abdominal), al tiempo que reduce el desarrollo de acné, mejora el aspecto del cabello y la piel. “Existen métodos más discretos para el control de la natalidad cuya aplicación es mensual. Uno de ellos es el uso de valerato de estradiol y enantato de norestisterona, en forma de inyección mensual que, gracias a sus componentes, inhibe la ovulación y evita el paso de los espermatozoides. Además presenta ventajas como protección contra la Enfermedad Pélvica Inflamatoria (EPI), prevención de cáncer en los ovarios y el endometrio, así como reducción en la aparición de la enfermedad benigna de mama”. Vida recuperada Hace unas décadas, las mexicanas canalizaban la mayor parte de su vida y energía a engendrar y educar a sus hijos y, una vez que llegaban al climaterio, se dedicaban al cuidado de sus nietos o su pareja. El estudio, las actividades laborales y el goce de la sexualidad quedaban a un lado y la mujer se limitaba a ser madre, esposa y abuela. Los tiempos cambian. Cuando apareció la píldora anticonceptiva, se vendía a mujeres casadas y con el permiso de sus esposos. En la década de los 70, las mexicanas tenían seis hijos en promedio y sólo 30% controlaban su fertilidad, indica el doctor ginecobstetra Alejandro Morales del Olmo, quien posee posgrado en Salud Reproductiva por la Universidad Johns Hopkins y el Instituto Nacional de Salud Pública.
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