Carlos dice no al ‘foie gras’

El Universal

Jueves 28 de febrero de 2008

Prohibe comer el alimento en sus residencias; considera que en su elaboración se maltrata al ave

El príncipe Carlos de Inglaterra ha ordenado a los cocineros de todas sus residencias reales que no incluyan foie gras en sus menús, pues considera que el proceso de producción de este alimento es cruel con el ave, según publicó ayer The Daily Telegraph.

El foie gras, calificado por las asociaciones por los derechos de los animales de “tortura enlatada”, es fruto de un proceso de sobrealimentación a la fuerza del pato o el ganso, el que se obtiene hasta que el hígado del animal termina “reventando”.

Según el periódico, el príncipe de Gales también se plantea retirarle el título de proveedora de la Casa Real a una de sus tiendas de comestibles favoritas —la Casa del Queso, de la localidad de Tetbuty— tras enterarse de que también vende foie gras.

Andrew Farquharson, responsable de intendencia de la Casa del príncipe, explicó que éste “no sabía que ahí se vende foie gras” y aseguró que se tendrá en cuenta a la hora de renovar ese título.

Por su parte, el responsable de la organización Voz Internacional de los Vegetarianos por los Animales, Justin Kerswell, expresó su satisfacción por la decisión del príncipe Carlos, aunque lamentó la tardanza.

La semana pasada, uno de los restaurantes con más prestigio en el Reino Unido, el Midsummer House de Cambridge, eliminó el foie gras del menú después de ser objeto de amenazas y actos vandálicos por parte de la organización Frente de Liberación Animal.

Farol de la calle...

A pesar de las iniciativas del príncipe heredero, presidente de varios patronatos de conservación del medio ambiente y protección a los animales, el año pasado la casa real inglesa fue expuesta como insensible a la situación de las especies en peligro de extinción.

En noviembre del año pasado, durante la temporada oficial de caza de patos, fueron encontrados muertos dos raros ejemplares de una especie de halcón pequeño en peligro de extinción que es protegido por las leyes conservacionistas de Inglaterra.

Casualmente, el príncipe Harry y un amigo se encontraban cazando en el área donde se encontraron las aves muertas.

Harry fue interrogado y dijo que él no había disparado contra los halcones, pero la policía le advirtió que seguirían investigando.

A pesar de que, aparentemente, no se le dio seguimiento al caso, el prestigio de la familia real como personas preocupadas por la ecología sufrió un golpe bajo. (EFE y Redacción)



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