Formato de impresión patrocinado por


Zapatero visita a Letizia y Sofía

El Universal

Miércoles 02 de mayo de 2007



El domingo y el lunes se habló mucho de que el rey Juan Carlos debía ya suspender su viaje, entre otros motivos porque, según el protocolo, hasta que él no visitara a su nuera y a su nieta, ninguna autoridad lo podía hacer.

Y así fue; el martes, después de su visita a la clínica Rúber, arribó el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado de su esposa; el líder de la oposición, Mariano Rajoy, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.

El monarca finalmente llegó ayer por la tarde a la clínica, acompañado del jefe de la casa real, Alberto Aza, 48 horas después del nacimiento de su octava nieta, y coincidió en el centro hospitalario con la reina Sofía, que llegó pasadas las cuatro de la tarde por tercera vez desde que nació la niña.

Está previsto que a finales de esta semana, probablemente el viernes, la princesa Letizia sea dada de alta y regrese a su hogar en el Palacio de la Zarzuela, donde deberá guardar reposo durante al menos tres semanas para recuperarse de la cesárea que se le practicó.

Lo anterior le impedirá acudir a actos oficiales, tal y como sucedió tras el nacimiento de la infanta Leonor el 31 de octubre de 2005. Cuando reaparezca, será en contadas ocasiones ya que seguramente optará por la lactancia materna como hizo con su primera hija.

Fue tras el bautizo de Leonor, el 14 de enero, cuando Letizia retomó su agenda. Es decir, un mes antes de los cuatro de baja maternal a que tiene derecho cualquier madre trabajadora en España.

Quien no disfrutará de los 15 días de permiso de paternidad que la ley establece, será el príncipe Felipe, debido a sus múltiples compromisos oficiales. De hecho, está previsto que vuelva a su trabajo el viernes, con motivo de la inauguración el VII Congreso de la Asociación Hispana de Universidades en Alcalá de Henares. Aunque si ese día le dan el alta hospitalaria a su esposa, probablemente no acudirá a dicho acto.

Una tradición familiar

Sobre el bautizo y los padrinos de la infanta Sofía, aún no se sabe cuándo ni quiénes serán. Lo que sí es seguro es que en cuanto puedan, los futuros reyes de España presentarán a su nueva hija ante la Virgen de Atocha, para cumplir con una de las más antiguas tradiciones de la Familia Real española, que se remonta al siglo XVII.

Aquella será la tercera vez que la pareja acuda al templo de la madrileña avenida Ciudad de Barcelona, donde se venera la imagen. La primera vez que lo hicieron fue nada más contraer matrimonio en la catedral de La Almudena el 22 de mayo de 2004. En aquella ocasión la princesa ofreció a la virgen su ramo de novia.

El 7 de junio del 2006 volvieron para pedir protección para su primogénita, la infanta Leonor, que tenía ya siete meses. Al compás del órgano, se acercaron al altar donde elevaron conjuntamente a la niña, vestida con un faldón blanco, ante la imagen de la virgen.

Esta tradición se remonta al rey Alfonso VI, en el siglo XI, cuando se cree que fue construido el primer templo dedicado a esta virgen. Aunque fue proclamada protectora de la familia real y de la monarquía española en 1643 por Felipe IV.

El primer rey que fue llevado ante la virgen, cuando tenía 45 días de nacido, fue Alfonso XIII, que nació el 17 de mayo de 1886. Pero sus hijos no siguieron la tradición, ya que en 1911 la basílica se cerró porque estaba en ruinas. Quienes sí lo hicieron fueron los reyes, quienes presentaron a sus tres hijos, las infantas Elena y Cristina y al príncipe de Asturias; y los duques de Lugo, que llevaron al templo a sus dos hijos: Felipe Juan Froilán y Victoria Federica.



© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL