Exquisito buque
La riqueza de la vid mexicana se posiciona entre las mejores con nuevos procesos de producción
EMPRESARIOS. Fernando Pérez y Reynaldo Rodríguez (Foto: CORTESÍA )
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gerardo.leon@eluniversal.com.mx ENSENADA.—Los vinos mexicanos toman ventaja y se posicionan entre los favoritos de los paladares nacionales, dejando a un lado a los tan solicitados chilenos y de otras regiones y etiquetas del mundo. Y es que en los últimos años la producción de la vid nacional se ha renovado y mejorado con interesantes propuestas que dejan al descubierto la gran riqueza de nuestras tierras. En una visita al Valle de Guadalupe de Ensenada, Baja California, pudimos descubrir que algo nuevo sucede en el tema de los vinos. Se trata de una vitivinícola que ofrece una nueva filosofía y una forma mucho más vanguardista de obtener los sabores de la uva. “Tenemos años de pensar y de no creernosla que México hace cosas con onda: buena leche, buena carne, buen café, buena comida, y buen vino, lo cual nos hacía consumir lo de otros lados; esto ha cambiado, parece que se empezaron a alinear los planetas de los gustos de los sibartas y se conjugaron para entonces recomendar al mexicano la opción del producto nacional”, dice Reynaldo Rodríguez enólogo de Hacienda la Lomita quien en conjunto con su socio Fernando Pérez Castro, han creado esta vitivinícola que innova de gran manera la forma de producir vino nacional. “Para nosotros resultaba atractivo crear algo nuevo, el poder apostar por cosas nuevas, el tener como premisa la creatividad y la imaginación, y modificar las cosas que no son correctas en la creación de vino. La novedad es el empleo de tecnología de punta que tenemos, una infraestructura sin precedentes dentro de México y Lationoamérica”, dice Fernando. El empresario habla de sistema enológico especial que no se manejaba en el Valle de Guadalupe, “desde el hecho de seleccionar la uva, ser sincero con lo que la planta te está dando, esforzarte más para educarla, más a la hora de seleccionar los granos y una nueva tecnología basada en tanques donde se almacena el vino cuyo diámetro inferior es más grande que el superior, son creados en forma piramidal, esto ayuda a tener vinos con más color y más aroma; en otras bodegas son cilíndricos”. La innovación se encuentra hasta en el diseño de sus botellas que son cuadradas y además de un estudio especifíco basado en la microbiología, donde bajo estudios científicos logran convervar las moléculas y la esencia de aromas, levaduras y otras partículas que surgen en la elboración de la uva. “No usamos levaduras artificiales, aquí las desarrollamos gracias a procesos naturales”, explica Reynaldo. De esta forma estos jóvenes visionarios han dado origen a dos vinos, llamados Sacro (merlot y cabernet) y Pagano (grenache), además de uno llamado Espacio en Blanco.

