Para algunas personas, la idea de usar gafas para corregir algún problema de la vista resulta aterradora, pues piensan que éstas perjudicarán su look. Esto lo saben los diseñadores y por eso se dan a la tarea de crear atractivos, novedosos y divertidos armazones con los que se puede lograr un look tan intelectual, como sexy y chic.
Completamente irresistibles, atemporales y con la combinación perfecta entre estética y técnica, los armazones Alain Mikli han sido creados para hacer lucir la mirada de todo aquel que desea salir de lo típico y convencional.
Su secreto está en la fabricación artesanal y en un gran sentido de la moda.
En el atelier parisiense de esta marca, manos artesanas elaboran al menos 300 distintos modelos al año, de los cuales sólo algunos son lanzados al mercado.
La precisión y el detalle de su elaboración, que se hace en forma manual, sin la intervención de sistema asistido por computadora, son indispensables para dar como resultado modelos únicos.
No como todos
Un sello distintivo en cada armazón de esta casa francesa es su logo: un escudo estilizado con esencia vintage, realizado en distintos materiales que cualquier fashionista que se respete reconoce.
Cada par se inscribe así en una colección descrita por sus creadores como “tanto para ver como para ser vista”.
Estos lentes se fabrican de acetato, titanio y cuerno, este último constituye una rareza y es procedente de la India. Fue escogido para la elaboración de las monturas en chapados por su aspecto estético. También se emplea el titanio procedente de Japón, seleccionado para dar un recubrimiento en varias capas. Éste brinda una barrera anti-corrosión de alta resistencia.
Los armazones de Mikli cuentan además con bisagras que permiten una mejor distribución del peso.
Diseños de lujo
Francia siempre impone tendencia y la casa Chanel también presenta su más reciente producción de armazones.
Bajo la batuta de Karl Lagerfeld, los creativos de esta firma se dan a la tarea de producir diferentes tipos de lentes que van desde los más coloridos en tonos rojos o azules con efectos craquelados, hasta otros mucho más conservadores y clásicos de aros metálicos.
Los armazones poseen un aire divertido que los aleja de la solemnidad y los convierten en objetos de deseo.