La primavera está a la vuelta de la esquina y no sólo se prepara para recibir a las flores, sino para darle paso a los mejores estilismos creados por firmas como Calvin Klein, Balmain, Chanel, Balenciaga y Christian Dior.
Llegó el momento de darle la bienvenida a nuevos básicos y de olvidarse de la aburrida rutina del atuendo conformado por jeans, simples playeras y sandalias. Los dictadores de tendencias han desarrollado looks que incorporan elementos minimalistas, militares, campiranos, artísticos y hasta sugerentes.
La diseñadora inglesa Stella McCartney afirmó que la próxima temporada estival debe destacarse por atuendos “no agresivos”; sin embargo, estará colmada de color, textura y feminidad.
Por su parte, los directores creativos de Valentino, Maria Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli, aseguraron que “se trata de narrar un nuevo cuento de hadas”.
Lo cierto es que esta primavera será diferente y que tiene algo para cada estilo. La clave está en atreverse e incorporar determinados componentes al guardarropa, ya sea añadiendo un toque de blanco, cortes milicianos, estampados o dejando ver un poco de lencería.
La sencillez de la elegancia
La limpieza en el corte y el color predomina en la tendencia minimalista. Tal vez, la crisis económica actual ha llevado a los modistos a retomar esta idea que reinó en la década de los 90, pero desde un punto de vista que destaque las cualidades femeninas.
No se trata de un look andrógino, sino de algo simple y elegante. Francisco Costa, líder de Calvin Klein, es un experto en el tema y la prueba está en los vestidos asimétricos que confeccionó para la firma estadounidense.
Otro que se dejó seducir por las siluetas sobrias fue Stefano Pilati, en Yves Saint Laurent. El italiano surgió con un estilo sartorial, el cual describe como “un chic natural y honesto, un paradigma estético del nuevo minimalismo”.
¡Firmes ya!
El sitio Style.com señaló que las chaquetas militares reemplazarán a las chamarras de piel y que la mejor forma de llevar esta tendencia es mediante prendas de corte sencillo y elegante.
La influencia que tiene Balmain sobre la inclinación fashionista mundial es innegable. Su diseñador, Christophe Decarnin, es responsable de haber puesto de moda nuevamente los estoperoles, los jeans rasgados y las chaquetas tipo banda de guerra; ahora el francés ha decidido que la estación primaveral debe vestirse de verde marcial.
En Balmain se dejaron ver hasta cinturones de bala y los vestidos de noche se cubrieron de también de camuflaje. Firmas como Marc Jacobs, MaxMara, Rag&Bone y John Galliano no dudaron en seguir su ejemplo.
Chic campirano
El desfile de primavera-verano 2010 de Chanel fue la prueba fehaciente de que la naturaleza viene más fuerte que nunca. La flores, los pájaros, los árboles y los animales jamás se mostraron más adorables ante la pasarela.
Con un granero como escenario, Karl Lagerfeld presentó una antología que sólo tuvo cabida para piezas con aplicaciones de rafia, zuecos de madera, blusas de chiffon y siluetas inspiradas en Le Petit Trianon, hogar secreto de María Antonieta en los jardines de Versalles.
Por si esto fuera poco, Bottega Veneta se concentró en una mujer dulce que sale a caminar por la campiña, con todo y alpargatas, logrando un look fresco y casula para las chicas. El británico Christopher Kane retomó los manteles de picnic y los conviritó en minivestidos.
Oscar de la Renta hizo lo propio con vestidos camiseros vaporosos en color blanco, los cuales llevan una especie de mandil sobrepuesto. Ralph Lauren, Roberto Cavalli y Vivienne Westwood también sacaron a sus chicas a pasear por la pradera con estilos campiranos.
La era gráfica
Si hay algún elemento que distinga a la próxima temporada son, sin duda, los estampados pictóricos. Esta tendencia no tiene espacio para medias tintas y señala que hay que ir ¡con todo!
Riccardo Tisci, en Givenchy, se basó en el clásico binomio blanco y negro, sin embargo, mezcló diferentes líneas y figuras geométricas en una misma impresión. ¿El resultado? Prendas que, sin duda, destacan del resto.
Quien supo sacarle buen provecho a los estampados fue el fallecido Alexander McQueen. Lee, como lo llamaban sus seres queridos, reprodujo la piel de las víboras en tonalidades vibrantes de amarillo, verde y naranja.
Balenciaga se valió de los pantalones para plasmar gráficos que semejan pinturas. Carolina Herrera le dio un giro sofisticado a las líneas entecruzadas en colores beige, morado y ocre.
El animal print se coronó en Diane Von Furstenberg, mientras que Dries Van Noten jugó con combinaciones eclécticas que parecían sacadas de algún mercadillo de las calles de China.
Intimidad al descubierto
La lencería expuesta es la propuesta más arriesgada de todas. Christian Dior, Dolce&Gabbana, Jean Paul Gaultier y Nina Ricci decidieron mostrar el interior femenino a través de transparencias y formas reveladoras al vestir.
Si bien esta es una tendencia demasiado atrevida, es posible llevarla a la realidad. Antonio Berardi creó corsets a manera de tops que equilibró con trajes de falda y chaqueta; Stefano Gabbana y Domenico Dolce utilizaron el encaje para hacer menos obvia la ligereza de la ropa; y Alber Elbaz, en Lanvin, sólo recreó las varillas de la ropa interior.