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Reírse de la vida ayuda a ser una persona sana

Según el método denominado yoga de la risa, una carcajada puede convertirse en la mejor terapia para aliviar malestares
Lunes 25 de enero de 2010 Claudia Ramírez | El Universal
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claudia.ramirez@eluniversal.com.mx

Vanessa Coellar tiene esclerosis múltiple, una enfermedad degenerativa y crónica del sistema nervioso central que reduce la movilidad y, en casos severos, provoca invalidez. El estrés agrava los malestares.

Desde hace dos años, cada semana, asiste al club de yoga de la risa del centro Namasté, gracias al cual ha tenido la oportunidad mejorar su calidad de vida y lograr asì la estabilidad.

El diciembre del año pasado tuvo una fuerte discusión con su jefe que la llevó a perder el trabajo. Al llegar a su casa, se sentía tan débil que no podía moverse. Recordó lo aprendido en el taller. Al principio, la risa era fingida pero, al cabo de un tiempo, consiguió reírse genuinamente y pudo volver a caminar.

Ella es una de las millones de personas en el mundo que han comprobado los beneficios del yoga de la risa, disciplina que en marzo próximo celebrará 15 años de practicarse en las personas.

Reírse cambia al mundo

En el libro Anatomía de una enfermedad, Norman Cousins expuso la relación que existe entre el humor y la salud. El autor describe cómo se recuperó de una enfermedad de los tejidos conjuntivos –que normalmente suele ser irreversible– gracias a un tratamiento que incluyó el ver varias películas cómicas.

Lee Berk, profesor de patología en la Universidad de Loma Linda, en California, ha investigado la relación entre la salud y el buen humor. Afirma que la risa sirve como una válvula interna de seguridad que permite liberar tensiones y disipar las preocupaciones. Sus estudios se han publicado en la revista American Journal of Medical Science.

El médico de origen indio Madan Kataria fue más allá, desarrolló el yoga de la risa. En 1995 escribió un artículo para una revista médica titulado La risa es la mejor medicina, apoyándose en sus amplios conocimientos académicos y en su formación en técnicas yóguicas de respiración y relajación.

Kataria estaba convencido de los beneficios de la risa y de la respiración yóguica, pero buscaba la mejor manera de llevar sus beneficios al hombre moderno y a su bienestar físico y mental.

Ese mismo año, en un parque público de la India, junto con su esposa, Maduri, formó el primer club de la risa.

El éxito ha sido rotundo y hoy existen más de seis mil clubes en más de 60 países (www.laughteryoga.org).

Se le llama yoga de la risa porque combina ejercicios de respiración profunda o diafragmática con risas. Esto le permite al organismo una mejor oxigenación de todos los órganos, que se traduce en una mejor salud, tanto en mente como en cuerpo, así como un incremento en la energía y vitalidad.

Es un ejercicio aeróbico y cardiovascular, que facilita la reducción del estrés físico, mental y emocional. Permite el fortalecimiento del sistema inmunológico y facilita la mejoría en enfermedades como depresión, hipertensión y bronquitis, entre otras. También ayuda a mejorar la calidad de vida en el aspecto social y de crecimento personal.

“La risa de forma extendida, vigorosa e incondicional, te permite construir una actitud mental positiva para lidiar con personas o situaciones negativas; te dota de esperanza y optimismo para convivir en momentos difíciles”, expresa Beatriz Lemus, quien da clases de yoga de la risa en la escuela Namasté (www.namaste.com.mx) donde cada domingo, se imparten cursos gratuitos.

Jugar a reír

La risa es una potente herramienta curativa. Una buena sesión de carcajadas reduce la tensión, el cortisol –la llamada hormona del estrés–, reduce la depresión al incrementar la serotonina, proporciona un masaje interno a los órganos digestivos, incrementa la capacidad pulmonar y flujo sanguíneo.

En algunos casos, controla el insomnio y los ronquidos gracias a que trabaja los músculos de la garganta; además, la expresión se suaviza.

“La gente nos visita semana tras semana porque siente los beneficios que les proporciona practicar yoga de la risa; lo van recomendando a sus amigos y así ha ido creciendo el grupo.

“Hoy, los grupos tienen entre 40 o 50 personas”, señala Pedro Hernández, director de Namasté y maestro de yoga postural y, desde el año pasado, profesor de yoga de risa certificado directamente por el doctor Kataria.

Las clases de yoga de la risa incluyen los ejercicios de respiración desarrollados por su creador.

“La clase empieza con una actitud de juego, tratando de recordar cuando eramos niños y nos acomodamos en círculos para realizar la dinámica.

“Iniciamos riéndonos con las vocales: ‘ja, ja, ja, ja; je, je, je, je; ji, ji, ji, ji...’, y así sucesivamente; al principio, la risa se finge pero, luego de un rato, es auténtica, y se contagia de unas personas a otras”.

Hernández apunta que, además de mejorar el estado de ánimo, automáticamente se generan respiraciones profundas, lo que hace que las células del organismo se oxigenen.

“Para recibir los beneficios, se debe reír de manera contínua y vigorosamente durante 10 o 15 minutos. No se debe exceder de 20 minutos porque es un ejercicio muy vigoroso que podría fatigar a la persona”.

Pueden asistir personas de todas las edades, pero está contraindicado para quienes padecen de presión alta y de epilepsia, y también para quienes hayan sido operados recientemente. “El secreto del yoga de la risa es aprender a reír sin razón alguna”, explica Hernández.

Sé feliz

La risa tiene poderes meditativos y poderes medicinales. Cambia tu química, tus ondas cerebrales y despierta la inteligencia. Las partes de la mente que habían estado durmiendo, de repente se despiertan. La risa llega hasta lo más profundo de tu cerebro y de tu corazón, logrando obtener una nueva visión de la vida. Te vuelve más vivo y radiante, más creativo y con mejor estado de ánimo.



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