Gianfranco Ferré hizo de la discreción su mejor arma y la forma de diferenciarse de sus colegas.
Eso no quiere decir que sus colecciones fueran aburridas; al contrario, siempre logró expresar su pasión por Oriente mediante el uso de sedas brillantes con magníficas caídas, piedras preciosas y lujosos terciopelos.
El diseñador francés Christian Lacroix es otro de los enamorados de este tejido. Conoce, como pocos, los efectos de glamour y exclusividad que proporciona a cada diseño, embelleciendo y exaltando cada prenda.
Así como Ferré y Lacroix, otros diseñadores se han dejado seducir por este suntuoso, cálido y sensual material.
Hoy, ha dejado de ser tela que sólo se usa para elaborar vestidos de noche y los modistos apuestan por utilizarlo en todo tipo de prendas, porque es simplemente elegante, versátil y delicado.
En las pasarelas de Milán y París, las prendas elaboradas con terciopelo predominaron en las colecciones de moda masculina para la temporada otoño-invierno 2009/2010.
Chaquetas, sacos largos, chalecos, pantalones, trajes completos y complementos fueron la propuesta más contundente de firmas internacionales como Giorgio Armani, Gucci, Burberry’s, Dolce & Gabbana, Roberto Cavalli, Salvatore Ferragamo y Thierry Mugler, convirtiéndolo, de nuevo, en el tejido de moda para los caballeros.
El negro y el azul marino dejaron de ser los colores protagonistas. Ahora todo se vale: lo vemos en beige, rosa, vino, azul turquesa y verde.
La suave historia
El arte de tejer terciopelo tiene sus orígenes en el lejano Oriente. Las referencias más antiguas son de principios del siglo XIV. Desde entonces, ha sido muy apreciado por su suavidad y lo espléndido de sus colores.
Se convirtió en el material perfecto para elaborar trajes oficiales y suntuosos. De hecho, las telas más magníficas de las épocas medievales fueron los terciopelos italianos, los cuales se ornamentaban con hilos de colores dobles o con una base de tejido dorado.
El origen de los terciopelos artísticos europeos se encuentra en Florencia, Venecia y Génova; de hecho; actualmente, ésta última sigue produciéndolos.
Esta singular tela y el arte para crearla fue adoptado más adelante por los expertos tejedores flamencos. En el siglo XVI, la ciudad de Brujas alcanzó una gran reputación, muy parecida a las grandes urbes italianas.
El romanticismo de siglos posteriores también acogió con buen agrado al suntuoso y sensual tejido. En el siglo XIX era considerado, junto con la seda, una tela muy costosa, que solamente podía ser utilizada por personas de amplios recursos económicos.
Su secreto consiste en que los finos hilos que lo conforman están tejidos de forma ligeramente inclinada, lo que le aporta diferentes texturas, que van desde la suavidad más absoluta hasta la intensidad de un brillo estelar.
Los matices del terciopelo lo han convertido en uno de los materiales más versátiles con los que cuenta la industria de la moda. Se puede usar para elegantes confecciones, detalles casuales y looks sport; además, tiene el poder de transformar una pieza sencilla e insignificante en una verdadera belleza.
En pasarela
Para esta temporada, los diseñadores italianos Domenico Dolce y Stefano Gabbana dan una vuelta interesante en su carrera. Vuelven a inspirarse en sus orígenes: el hombre siciliano, aquel que se viste con trajes negros y terciopelo, pero ahora rodeado de lujo.
Los pantalones con pinzas, acompañados con ajustadas camisetas de tirantes y, sobre todo, los trajes de terciopelo negro combinados con las clásicas camisas blancas conforman su más reciente propuesta de moda.
Como complementos, la dupla propone la corbata fina y negra, así como el regreso triunfal de una de sus grandes aportaciones fashionistas: la coppola, la tradicional gorra siciliana.
Los nuevos sicilianos que ofrece D&G se visten con pantalones y chaquetas de terciopelo de todos colores y formas, con pañuelos y moños en el cuello.
Para Giorgio Armani, el terciopelo representa un tejido clave de su antología invernal. Aprovecha el brillo de este material tanto para chaquetas como para pantalones, los cuales son de un corte clásico, que contrasta con anoraks plateados que desvían la atención.
Su paleta de colores incluye marrón, gris, negro y un poco de azul oscuro. Las rayas y los lunares hacen una tímida aparición en las prendas.
Roberto Cavalli viste a sus hombres como verdaderas estrellas de rock. Para el diseñador italiano, la masculinidad total y absoluta se ha terminado, como lo demuestra con su colección.
Sabe que también ellos necesitan que los mimen; por ello, su propuesta más reciente acaricia su piel con suaves tejidos como la pana, el satín, el raso y, desde luego, el terciopelo.
¿El resultado? El mismo diseñador lo define como una masculinidad rock. Como ejemplo de su inspiración cita el look casual y desenfadado del músico estadounidense Lenny Kravitz.
Su propuesta para la noche es un traje de elegante terciopelo azul, combinado con una camisa negra de seda; los abrigos largos y los sacos no sólo se muestran en los clásicos e irremplazables negro y marrón, sino que van un paso más adelante y se colorean de verde.
Salvatore Ferragamo no pierde ni un ápice de elegancia. El color y el refinamiento son dos de los principales ingredientes de la nueva antología de la legendaria marca italiana.
Este tejido continúa con su reinado, pero expandiendo su aire aristocrático a las prendas más urbanas, otorgando un dramatismo al mezclarlo con cuero y otras telas contrastantes .
Thierry Mugler propone un look para un hombre atractivo de fuerte personalidad, inspirado en el mundo de la equitación, el la aviación y del típico club inglés de la alta sociedad.
La española Rosemary Rodríguez, responsable de la firma, creó espectaculares trajes de chaqueta en los infaltables grises y negros.
Ocasionalmente, el terciopelo de una americana se tiñe de azul celeste, que se combina con pantalones pitillo ajustados; también muestras cazadoras de cuero beige, chaquetas verde oliva y gruesos pulóveres de punto negros y grises para esta temporada.