Se dice que la cerveza fue desarrollada por antiguos pueblos sumerios y egipcios, quienes consideraban al fenómeno de la fermentación como un proceso sagrado digno de los dioses; sin embargo, con el paso del tiempo, esta bebida se comenzó a producir masivamente y se popularizó, al grado de llegar a estar al alcance de cualquier bolsillo y disponible en cada esquina.
Actualmente, el consumo de la cerveza se se asocia con eventos deportivos o con fiestas de estudiantes (por su bajo costo), característica que la ha estereotipado como una bebida más bien masculina; a pesar de esto, algunos productores de espíritu innovador buscan darle un giro gourmet que convierta el beberla en toda una grata experiencia, equiparable a la degustación de un buen vino y tan placentero tanto para un hombre como para una mujer.
Evolución de sabor
Este elíxir se mantuvo por muchos años produciéndose de la misma manera básica y diferenciándose solamente entre clara, ámbar y oscura, considerada esta última como la preferida de los verdaderos conocedores. Sin embargo, este proceso poco a poco ha ido transformándose hasta crear nuevas y apetecibles opciones para el consumidor.
“Es un fenómeno que se está dando a escala mundial y que se ha acelerado gracias a la globalización. El bebedor de cerveza empieza a buscar cosas diferentes y a querer experimentar con otros sabores y texturas”, dice Pedro Esquivel, director de marcas premium de la cervecería Cuauhtémoc Moctezuma.
La cerveza gourmet está dirigida a un segmento de la población que busca disfrutar de toda una experiencia sensorial. Se trata de un público sofisticado que incluye a las mujeres y que desea proyectar un estilo de vida distinto, involucrando a la cerveza en ocasiones menos informales. “Se trata de cervezas de nicho que incluyen mezclas variadas. Es decir, se utiliza la base tradicional añadiendo elementos que permiten modificar su sabor”, comentó Pedro.
Dichas modificaciones, sin duda, realzan el gusto y textura de la bebida. Por ejemplo, la cerveza elaborada con trigo tiene toques cítricos, mientras que la fabricada a base de malta puede destacar sabores como el chocolate, perfecta para beber en invierno y maridar con un buen trozo de carne.
“La cerveza de trigo es muy popular en Europa y su consumo ha ido en aumento. En ésta es posible destacar sabores como el de la naranja o el de cilantro, los cuales le dan notas refrescantes ideales para el verano”, señaló Esquivel.
Una nueva alternativa
Estas nuevas opciones permiten que la cerveza se sirva incluso en restaurantes de gran lujo. Incluso, a decir del directivo de la firma cervecera, hay quienes la prefieren sobre el vino tinto.
Ahora las personas pueden hacer de beber cerveza una práctica que involucre otras sensaciones además de la simple sed, sin importar si se encuentran celebrando o simplemente desean experimentar un momento de relajación.
“Las innovaciones que hay en la actualidad permiten al consumidor de cualquier nivel y edad hacer más sofisticada su relación con la cerveza”, finalizó Pedro.