Barcelona, (EFE).— El cocinero español Ferran Adrià presentó ayer el libro Comer para pensar. Pensar para comer, en el que describe sus procesos creativos a la vez que cuestiona los límites de la creatividad, el lenguaje, el arte y sus diferentes medios de expresión.
La obra fue concebida a raíz del paso de Adrià por la edición número 12 de la feria de arte alemana Documenta (2007) y que, con una tirada inicial de 30 mil ejemplares, ha sido editado en castellano, catalán, inglés y alemán.
Según el cocinero, se trata de una obra sobre el diálogo entre cocina y arte y “servirá para demostrar que Ferran Adrià, el restaurante El Bulli y la cocina son unos enamorados del mundo del arte, del que queremos aprender mucho, sin que tengamos ninguna pretensión de entrar en su circuito”.
El libro supone un punto de inflexión, en el que “se refleja que hay cosas imposibles que se hacen”, afirmó Adrià.
El cocinero rememoró el inicio de la aventura editorial, “que ni el mejor de los guionistas podría haber imaginado”, en la que acabó comprometiendo a Richard Hamilton, un icono del arte ‘pop’.
El cocinero, considerado por algunos especialistas como el mejor del mundo, citó también al director de la Tate Modern de Londres, Vicente Todolí, coeditor del libro, y a Matt Groening, creador de la serie Los Simpsons y autor del dibujo de la portada.
Deja huella
Ferran Adrià recordó que al acabar la Documenta quería que quedara de alguna manera plasmada la experiencia y se lo comentó a Hamilton y a Todolí, quienes rápidamente y “a cambio de nada” dijeron que se hacían cargo de los contenidos del libro.
El diseño gráfico es de Fernando Gutiérrez; Cristina Giménez es la responsable de la coordinación editorial del volumen, y entre las firmas de sus contenidos figuran nombres como los críticos Adrian Searle, el director de la Documenta 12, Roger M. Buergel; la comisaria Ruth Noack y la responsable de Educación e Interpretación del Museo Guggenheim de Bilbao, Marta Arzak.
Para el cocinero, aunque ya se han escrito otros libros sobre él y El Bulli, este es el que ofrece “la imagen más emocional” de todo lo que él defiende desde hace más de 25 años, no sin polémicas, como reconoció.
Vicente Todolí aseguró que su trabajo en el proyecto “ha sido como hacer una exposición en forma de libro” y agregó que ha estado en El Bulli unas diez veces, siempre viviendo “experiencias diferentes” y que siempre llevan “a otro mundo de la creatividad”.