Lo anterior, como si fuera el único referente de glamour y elegancia que existiera en nuestra historia reciente. Y es que para ser sincero, la verdad, ninguna como ella.Diarios y revistas del corazón han sucumbido ante los encantos de Rania de Jordania y más recientemente, de Carla Bruni, a quienes han etiquetado como los nuevos baluartes de la moda y el estilo.
En el caso de la primera dama de Francia han ido aún más allá, equiparándola con la desaparecida primera dama de Estados Unidos. Ya expliqué en una columna anterior los motivos de mi total desacuerdo, que se basan, principalmente en una gran diferencia: Jackie creó y después legó un estilo propio, personalísimo, mientras que la Bruni es una ex modelo que conoce bien esa profesión, que tiene el tino de asesorarse con quien debe y que resulta una señora bastante mona.
Nada más. Cuando pase de los reflectores políticos a la vida privada, será más recordada por sus escándalos amorosos y de otro tipo, que por sus aportaciones a la moda.
No me imagino a nadie diciendo en 20 o 30 años, “fulanita llevaba un traje estilo Carla”, o “sutanita es la nueva Bruni”.
Hace unos días, mi muy admirado y respetado Valentino, el grande entre los grandes en el mundo de la moda, se aventuró a dar su propia opinión en relación a quién será la “próxima Jackie”: Michelle Obama.
“Es muy pronto para decir si ella ha encontrado un estilo u otro. Necesita un poco más de tiempo. Es hermosa y estoy seguro de que muy pronto será como Jackie Kennedy”, dijo en una entrevista recientemente.
Coincido completamente, porque la esposa del actual presidente de Estados Unidos, nos ha dejado a muchos con la boca abierta por el despliegue de sobriedad y elegancia con que ha manejado su imagen, aún antes de llegar a la Casa Blanca.
Es cierto que Michelle Obama no es, “técnicamente”, una mujer bella, como tal vez lo fue Jackie Kennedy, pero eso es lo que ha hecho del “fenómeno Michelle”, algo aún más interesante. Nos ha demostrado que se trata más de actitud y de porte, que de otra cosa. Claro, y de que te interese, como a ella, el mundo de la moda.
Admiradora de los diseñadores Isabel Toledo, Narciso Rodríguez, Jason Wu, Tacón Panichgul, María Cornejo y de la firma J. Crew, la señora Obama, sin embargo, echa mano de otras firmas, como lo hizo durante su reciente visita a Praga, donde lució una favorecedora falda negra de Michael Kors, un cardigan de Alaia Azzedien y blusa blanca de Moschino, que la hacían ver guapísima.
En Estados Unidos, donde ya la llaman “la primera dama de la moda”, estaban nerviosos por su encuentro con Carla Bruni, durante la gira del presidente estadounidense y su esposa por Europa. ¿Estaría a la altura? ¿La opacaría?
Todos estaban preocupados, menos la señora Obama, quien se presentó con un sencillo y nada pretencioso atuendo de pantalón negro y top blanco, para la visita que realizaría con Carla Bruni a la catedral de Estrasburgo. Se le veía cómoda y segura de sí misma, síntomas de una mujer que sabe que vale donde la pongan y frente a quien la pongan.
En Londres, tanto la reina como la prensa en general, quedaron también prendados de ella, de su gentileza, su glamour y elegancia. Y eso, que como bien dice Valentino, Michelle Obama apenas comienza a mostrar, y a pulir, su propio estilo.
No sé por qué, pero pienso que a Jacqueline Kennedy, por primera vez, le habría gustado la comparación.