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Arturo Estrada, el dueño del color

Alumno de los grandes muralistas de México, es un incanzable productor y su obra se puede admirar en el hotel Four Season
Domingo 21 de septiembre de 2008 Vanessa Pérez | El Universal

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Grandes artistas como Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Frida Kahlo dejaron un sólido legado cultural, histórico y artístico en la vida del arte en México.

Fueron los representantes del movimiento conocido como el muralismo, que socializó el arte produciendo obras monumentales para el pueblo en las que retrataban la realidad social. Pero no sólo crearon ese acervo, sino que además heredaron sus conocimientos a otros artistas jóvenes entre los que se encuentra el reconocido pintor Arturo Estrada.

A la captura del medio

Estrada se traslada de su natal Michoacán a la ciudad de México para iniciar sus estudios artísticos, en 1942, en la Escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda de la Secretaría de Educación Pública; y como profesores le asignaron a los máximos representantes del arte muralista.

Desde entonces define la pintura como su vida, como su forma de mostrarle a la gente lo que sus ojos observan de las situaciones cotidianas.

“La pintura es una experimentación de formas y colores, por lo que paso la vida captando los pequeños y grandes momentos de ella”, platica.

Para iniciar cada obra lo primero que hace el maestro Estrada es observar una determinada situación, posteriormente realiza un apunte fijando el momento; el siguiente paso es la elaboración de un boceto más detallado para terminar plasmándolo en un lienzo dotándolo de vida con el color.

Una de las cosas que caracterizan a este pintor es que en todas sus piezas utiliza la amplia gama de colores brillantes que definen su trabajo como “alegre”.

Joya histórica

“Su trabajo es infinito por lo que igual ha realizado obras en exteriores, interiores y murales como: Tríptico de la Independencia, en Cuautla, Morelos, y Medicina antigua y contemporánea para una vida mejor, en el Centro Médico y pinturas de caballete.

A lo largo de su carrera ha utilizado variadas técnicas como los acrílicos, el mosaico de piedra y el italiano, el temple al óleo, el temple encausto y el fresco, “dependiendo de las condiciones y del tipo de trabajo”, pero siempre con gran éxito.

Entre sus obras preferidas están la muerte de Kahlo y Rivera, en homenaje y agradecimiento por todos los conocimientos adquiridos y por el lazo de amistad que los unía.

 

 



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