No todas las estrellas de Hollywood se pueden permitir gastar su dinero en joyas, razón por la cual ya se ha convertido en práctica habitual que las grandes empresas del sector como Cartier, De Beers, Chopard, H. Stern y otras, les presten sus creaciones para lucirlas en los eventos más importantes.Actrices como Penélope Cruz, Jessica Alba, Salma Hayek y Eva Longoria, destacan por lucir en ocasiones especiales “un glamour cálido y sensual, que resalta la relación íntima entre la mujer y la joya”, según J. Hansen, responsable de la firma joyera H. Stern.
Un ejemplo de musa perfecta a la que prestan creaciones es la actriz Keira Knightley, quien lució una gargantilla de Bulgari durante la ceremonia de entrega del Oscar de hace dos años. Al instante, Victoria Beckham quedó prendada de la pieza y su marido, David, se la regaló por su cumpleaños. Un “detalle” de varios millones de dólares compuesto de diamantes, rubíes, zafiros y esmeraldas que no está al alcance de muchos.
Para otros famosos, la joyería es una inversión. Generación tras generación aumenta su valor haciéndose incluso incalculable en el mercado actual. Tal es el caso de Mouna Ayoub, habitual de la vida social neoyorquina y ex mujer de Nasser Al Rachid, quien afirma que es una manera inteligente de invertir. “Trato de comprar piezas importantes que siempre conservan su valor en el mercado”.
Ayoub posee en la actualidad una de las colecciones más grandes de joyas valorada en más de 100 millones de dólares.
Brillantes de leyenda
La actriz Elizabeth Taylor es dueña de un exclusivo diamante amarillo obsequio de su gran amor Richard Burton. El diamante fue regalado a la esposa del emperador mogol Sha Jahan, quien construyó el Taj Mahal en su honor. Pero esta no es siquiera la joya más importante de su colección, que incluye la perla Peregrina española y el Diamante Krupp, así como varias esmeraldas de la rusia zarista.
Toca turno a la realeza
La reina Isabel de Inglaterra es probablemente la dueña de la colección más importante. Las joyas de la corona incluyen, entre otros, al rubí Timur (que lleva inscrito el nombre de sus anteriores dueños), y el Deli Dunbar Parure, una composición de esmeraldas.
Mientras que de este lado del Atlántico, cuentan que el ex presidente estadounidense John F. Kennedy nunca le pudo entregar a su esposa, Jacqueline, un espléndido anillo de Kunsita, que le había comprado.
Sin embargo, tras su matrimonio con Aristóteles Onassis, ella obtuvo más de 5 millones de dólares en joyas, que le mandaba el magnate naviero escondidas en ramos de rosas. (EFE Reportajes)