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EL ARQUITECTO JORGE CORNISH es experto en desafiar la gravedad. Y no solamente porque construye casas sobre inclinadas pendientes, sino también porque surca los cielos en un avión de un solo motor.
Cornish dio la vuelta al mundo en 74 días en su aeroplano modelo 1979 y en esta aventura recorrió más de 70 países, viviendo experiencias inimaginables. “Después de que has hecho muchas cosas quieres hacer siempre más. Este viaje fue una de ellas. Mi amigo Alfredo Dehmlow y yo decidimos emprender este reto que nos convirtió en los primeros mexicanos en dar la vuelta al mundo en un avión de un solo motor, e inclusive los únicos nacidos en Latinoamérica en lograr esta hazaña”, explica Cornish.
En esta travesía aprendió a ver la vida de otra forma y a saborear el peligro. “Cada lugar tiene su propio valor e interés, una selva, un desierto, una playa, un río, una cascada, todos van teniendo su atractivo y te dejan algo importante. Vivimos de cerca el peligro cuando en Perú no nos dejaban aterrizar y nos pedían desde la torre de control que nos alejáramos del territorio o dispararían”, narra. Todas las experiencias vividas en esta travesía las describe en el libro que lleva por título El gran vuelo del águila negra.
El lenguaje arquitectónico de Cornish
La adrenalina que le genera volar es equiparable a la de construir grandes obras. Junto con su hijo Jorge, desarrolla una arquitectura sensible a las necesidades de la sociedad actual, donde el reto es satisfacer los requerimientos de los usuarios con espacios dignos. “Pienso que es difícil que llegue el momento en que la arquitectura se vuelva universal. Dependemos de muchos elementos geográficos como el clima, la topografía, un sinfín de consideraciones para desarrollar nuestra obra. El trabajo es resultado del aprendizaje y de la misma historia. Nadie llega e inventa las cosas”, explica Cornish padre.
Por su parte, Jorge Jr. explica que en cada obra creada sobresale un interés por los elementos naturales y la completa integración de la edificación al entorno en el que se ubica. “Utilizamos la piedra del lugar, la madera y otros materiales” dice. “Uno de los aspectos más importantes” abunda, “es que cada espacio se mantiene integrado al todo; por ejemplo: el vestíbulo o la recámara no parecen cuartos aislados, sino que se ubican dentro del mismo concepto”.