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Cómo hacer el sexo más divertido

Para mantenerte en la monogamia sin caer en la monotonía y transformar lo ordinario en extraordinario pon en práctica estos consejos
Domingo 25 de mayo de 2008 Rocío Gaia | El Universal

“Donde existe un matrimonio sin aventura sexual, existe el riesgo de que se produzca otro tipo de aventura: la que se da fuera del matrimonio. Después de cuatro a seis años de convivir intensamente con la misma persona, es normal que la rutina se instale entre ambos”.

Así de categórica se muestra la sexóloga y especialista estadounidense en relaciones interpersonales Rachel Copeland, respecto de lo que suele suceder con la vida amorosa de las parejas, cuando la pasión y el ardor de los primeros tiempos da paso al enfriamiento sexual y la distancia emocional, los que van imponiendo el tedio y la rutina.

Pero este problema tiene solución. Con un poco de imaginación y entusiasmo se puede volver a capturar la excitación, agitar la corriente y obtener el fuego más intenso de su vida amorosa. La puesta de algunos “juegos privados“ reavivará las llamas.

Merece la pena realizar este pequeño esfuerzo, porque compartir la vida con una pareja única y especial puede conducir al éxtasis espiritual. “Alternar con extraños resulta absurdo cuando uno posee lo mejor en el seno de su propio hogar”, señala Copeland.

Para a la autora de Cómo mejorar su vida sexual, hay una serie de técnicas básicas y consejos prácticos para aprender a ser buenos amantes, evitando la monotonía en la pareja. Estas son algunas excitantes maneras de añadir diversión al sexo:

 

• Recuerden el inicio. Recreen una escena peculiar para revivir la primera cita. Sólo que esta vez se sentirán muy seguros de sí mismos. Vístanse de modo que su apariencia se parezca a la de aquel día. Procuren encontrarse en el mismo lugar u otro parecido. Flirteen pero no se entreguen el uno al otro demasiado pronto. Mantengan la farsa hasta llegar a la cama y continúen reviviendo la nostalgia mientras hacen el amor.

 

• Liberen al niño que llevan dentro. Recuperen la espontaneidad y la curiosidad pueriles. Intercambien recuerdos inocentes de su infancia sobre el sexo y el amor.

Pregúntense mutuamente qué les explicaron acerca del sexo, cuál fue la primera cosa erótica que vieron, cuáles eran sus temores, si practicaron juegos sexuales. Comparen los detalles de la primera ocasión en que dieron un beso.

 

• Jueguen al médico y la enfermera. Si creen que resultaba divertido cuando eran unos niños, se llevarán una gran sorpresa.

Lo es incluso más cuando uno es mayor y nadie te dice “¡Detente, ésto no está bien!” Inviertan las funciones. A ella le gustará hacer de doctora, para variar y hacer más divertido el asunto. Deja que él sea “la enfermera”.

Conviértete en el paciente de un especialista “caliente”. Pueden improvisar un equipo con instrumentos interesantes, como una lupa o una barrita de madera para examinar la garganta.

 

• Organicen una fiesta “sólo para dos”. Los invitados son innecesarios. Sin embargo, siempre se agradecerá recibir muchos regalos, especialmente si se trata de presentes sexuales. Un pastel con velas les ofrece la oportunidad de formular deseos para que la relación sea aún más estrecha de lo que ha sido hasta ahora. Jueguen, y si no se ponen de acuerdo. siempre podrían recurrir al pastel. Una batalla campal de merengue apaciguará cualquier discusión.

 

• Hagan el amor en la cocina. Pasen una noche en ella y cocinen un menú casero. Mientras la comida va calentándose, ¡imaginen la temperatura que pueden alcanzar! Añadiendo especias, no sólo harán que la comida gane en sabor, sino que también estarán condimentando el sexo. Prueben con nuevos ingredientes: un par de besos en sitios inesperados, un pellizco por aquí y un mordisquito por allá. Después del sexo, relájense y disfruten de su cena.

 



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