LOS ÁNGELES, (DPA).— El 27 de marzo de 1998, la Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA) estadounidense aprobó el uso de una pequeña píldora azul para ayudar a combatir el azote de un problema médico de nuevo cuño: la disfunción eréctil.
Los científicos del laboratorio Pfizer crearon una nueva droga sexual milagrosa. En los 80 habían fabricado el citrato de sildenafilo para mejorar el fluir de la sangre al corazón y se encontraron con que algunos de los participantes en el experimento les hablaban de efectos secundarios inesperados y les pedían quedarse con algunas píldoras.
Tan sólo en su primer mes en el mercado, fue prescrita 500 mil veces y generó una auténtica estampida en Asia, donde se informó que los hombres pagaban hasta 100 dólares por una pastilla antes de que fuera legalizada.
El año pasado, Viagra reportó mil 700 millones de dólares al laboratorio. El medicamento fue prescrito a cerca de 30 millones de hombres, e incalculabes millones más la tomaron sin receta.
A la Viagra se le atribuye la salvación de miles de matrimonios y la ruptura de otros miles. Hace poco también se dijo que logró la salvación de un niño que sufría hipertensión pulmonar. Los científicos incluso mostraron que una pequeña dosis evita que se marchiten las flores y puede ayudar también a los hamsters a superar los efectos del jet lag.
Para muchos miembros de la generación del baby boom , significa la creación de “una nueva revolución sexual”, afirma la organización. “Una revolución en espíritu y actitud sobre la sexualidad en la madurez, y en el centro está el tema de que los problemas físicos relacionados con la salud y la edad deben ser tratados en vez de aceptados” , añade.
Otros lo ven de forma diferente. “La historia de la Viagra es la historia de esta generación tratando de prolongar su largo verano de juventud de los años 60 hasta el clima invernal de después del milenio” , opina Steve Beard, autor del libro Aftershocks: The End of Style Culture. “Todos esos sementales hippies a los que ya no se les levanta (...) están forzando la máquina chirriante del capitalismo de bienestar para que les de una última inyección de droga”.
La Viagra tiene también sus partes sombrías. Se ha vuelto una droga común entre hombres jóvenes que la ven como un afrodisiaco. También es acusada de promover la existencia de una serie de adultos mayores dominados artificialmente por el apetito sexual, cuya capacidad redescubierta genera graves tensiones en matrimonios antes plácidos.
“Los hombres mayores pueden de nuevo, así que se van a otra parte, a pastar en campos más jóvenes”, asegura el abogado de divorcios Raoul Felder, quien representó hace poco a una mujer cuyo marido de 70 años comenzó a engañarla días después de empezar con la Viagra.
En las comunidades de jubilados de Florida se han disparado las tasas de enfermedades de transmisión sexual entre ancianos porque acuden a prostitutas tras tomarse una Viagra.
Un estudio de Nueva Zelanda revela que muchas mujeres opinan que los doctores usan la pastilla como un remedio rápido en vez de ayudar a las parejas con otros problemas en su relación.
Pero muchas otras personas creen que la píldora salvó sus matrimonios. Richard T., con 56 años, no podía mantener ya relaciones sexuales. Su esposa se mostró comprensiva, pero sus complejos crearon una crisis. “Fue una época terrible”, confiesa. “Pero una pequeña píldora resolvió el problema”.