El rey Juan Carlos de España está por entrar en su séptima década de vida, la cual ha estado marcada por diversas crisis.
Una que ocurrió el llamado “hecho biológico” (la muerte del general Franco que, por decreto, no podía ser nombrada así) ocurrió, en noviembre de 1975. Juan Carlos I ocupó el trono de inmediato y ratificó al jefe de gobierno.
Al principio, los militantes del partido comunista, los demócratas y todos sus opositores auguraban muy poco tiempo en el trono al nuevo “soberano”, y comenzaron a llamarle el Breve (en la tradición de resaltar una característica de los monarcas, como Felipe el Hermoso, o Isabel la Católica). Sin embargo, Juan Carlos comenzó a revelarse menos como el muchacho simpático que agradaba a todos y más como un estratega complejo y determinado a llevar a España a la democratización.
Juan Carlos El Breve ya cumplió 32 años como soberano. Autoproclamado “Rey de todos los españoles”, ha sabido convertirse en un símbolo de unidad. En sus 70 años de vida ha tenido que cuidar este papel en las diversas situaciones difíciles que han puesto en riesgo la sobrevivencia de la monarquía, entre ellas la provocada por el intento de golpe de estado que se vivió en 1981. En aquel entonces los militares entraron al congreso y la ciudad de Valencia se vio ocupada por tanques de guerra.
El rey Juan Carlos, vestido como jefe de las fuerzas armadas, dijo que no podía apoyar el golpe, pues se trataba de trabajar por una España unida. Se arriesgó sin necesidad y dejó claro que era más que un símbolo, que podía inclinar la balanza hacia un lado u otro.
La monarquía, más viva que nunca
Juan Carlos I es un gran deportista: le encantan las regatas, esquiar, los autos de carreras y las motocicletas. Es un hombre muy culto y extraordinario diplomático que, curiosamente, se ganó nuevamente la voluntad de sus súbditos al perder los estribos en la arena internacional y hacer callar al presidente Hugo Chávez.
A sus 70 años, comunistas, demócratas y socialistas le brindan su adhesión y él, que no fue hijo de un rey, puede heredar el trono a su hijo, el príncipe de Asturias, título que don Juan Carlos nunca ostentó.