Buscar en:
 
Manejar sin alcohol salva vidas

Jóvenes involucrados en accidentes viales narran sus experiencias en un congreso organizado por la Universidad Anáhuac del Norte
Manejar sin alcohol salva vidas Manejar sin alcohol salva vidas
- A   A   A +

Cristina Salmerón
El Universal
Domingo 11 de noviembre de 2007

maria.salmeron@eluniversal.com.mx

Salían de un antro al poniente de la ciudad, la noche había estado lleno de alegría y diversión, no parecía haber ningún motivo por el cual acabara mal. Después de bailar y cantar , decidieron subirse al coche e irse a su casa. El chico que conducía no había bebido e iba a velocidad moderada, pero al cruzar Paseo de la Reforma, se impactaron con un automóvil cuyo conductor iba ebrio y manejaba muy rápido. Las consecuencias fueron graves pero afortunadamente aún hay alguien que las puede contar.

Fernanda Pérez Inclán, de 21 años, no tiene miedo de relatar lo sucedido, habla fluida y segura, a pesar de que las secuelas del accidente son visibles en su cuerpo y rostro. Más que el dolor corporal, le duele no poder volver a ver a su hermana, quien viajaba en el mismo coche.

Del accidente ya pasaron dos meses. Ni Fernanda ni sus padres quieren autocompadecerse, sino tomar cartas en el asunto. Ella fue una de las invitadas a dar su testimonio en el congreso Maneja tu vida, tómatelo con calma, que tuvo sede en la Universidad Anáhuac del Norte. Así, ante cientos de jóvenes estudiantes, ella pudo contar su experiencia y hacer conciencia en ellos.“Quiero que todo mundo se entere de que esto pasa y no es broma. Que yo perdí una hermana —lo cual no es fácil—, llevo 11 operaciones y aún no puedo caminar bien, pero creo que es importante difundir el mensaje y denunciar lo que pasa”, explicó Fernanda.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), la primera causa de muerte entre jóvenes mexicanos de 15 a 29 años son los accidentes viales. También es la cuarta causa de muerte a nivel nacional, por la cual fallecen 17 mil personas al año.

“El manejar siempre conlleva riesgos, pero si a eso se le añade la inexperiencia de un menor de edad, velocidades altas y alcohol, el riesgo de sufrir un accidente vial es mucho mayor”, apuntó Sandra Treviño, investigadora del INSP.

El caso de Fernanda fue la otra cara de la moneda. Ni ella ni sus compañeros serían detenidos por manejar en estado de ebriedad, ni por daños a propiedad pública y tampoco por homicidio, pero el conductor del otro carro sí.

El no beber alcohol no sólo aminora los riesgos de sufrir un percance al conducir, gracias a que la joven no había tomado ni una gota de alcohol, la pudieron operar de inmediato y salvarle la vida. “Quien tiene alcohol en la sangre, por pequeño que sea el porcentaje, debe esperar 24 horas para acceder a una cirugía”, comentó Fernanda, quien tuvo que ser intervenida quirúrgicamente inmediatamente después del impacto.

De responsabilidades y riesgos se habló durante toda la semana. Al parecer, la respuesta de los estudiantes fue favorable; ver testimonios reales de jóvenes como ellos les abrió los ojos.

Un recurso más de los organizadores fue el montar una exposición de carros chocados y llevar a cabo algunos simulacros para ver gráficamente cómo es manejar y caminar bajo el influjo del alcohol.

Aguas con el alcohol

Para hacer un poco menos trágico este tema, pero sí más ilustrativo, en la semana Maneja tu vida, tómatelo con calma, se incluyeron algunos talleres.

Uno de ellos fue el que patrocinó la asociación civil Aguas con el alcohol. Al colocarse unas gafas con mucho aumento, los estudiantes tenían la sensación de estar ebrios; así, tareas tan sencillas como levantarse de una silla, caminar en línea recta, mantener el equilibrio o tirar un volado se volvían casi imposibles de realizar.

Esta misma sensación se probó en un carro. Los instructores subían a la gente a un vehículo; ya arriba, debían pasar un circuito sin tirar los conos anaranjados. Al ver el trayecto parecía “pan comido”, pero con aquellas gafas, los conitos (que representaban obstáculos y peatones) eran fácilmente atropellados por los conductores. Esto para hacer ver que cuando alguien no se siente en condiciones de manejar o ve a uno de sus amigos en mal estado, es preferible llamar un taxi porque es muy probable que ocurra un incidente.

“Otro riesgo que se corre cuando se choca es el despojo de carteras, teléfonos celulares, alhajas y otros objetos de valor”, platica la mamá de Fernanda. Ella recuerda que a todos los muchachos que iban en el carro con sus hijas les robaron y eso hizo aún más difícil identificarlos y llamar a sus familiares. “A Fernanda no le quitaron su teléfono y rápidamente me localizaron”.



Home   >   Estilos

 

El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Publicidad | Mapa de sitio
© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL